Oh, Monsters! Oh, Monsters!

Álbumes

Anni B. Sweet Anni B. SweetOh, Monsters!

7.8 / 10

Para Anni B Sweet un monstruo es todo aquello que intente comérsela. Y esto es básicamente todo lo que le da miedo. Son sus inseguridades. Es el paso del tiempo. La soledad. Ese tipo de cosas. Dedicarle un álbum, y no un álbum cualquiera, el segundo, el que tiene que dejar claro que tu primera apuesta iba en serio, a tus propios monstruos, es valiente. Más teniendo en cuenta el volantazo que ha dado a su sonido la malagueña, que debutó en 2009 con “Start, Restart, Undo”, un desacomplejado compendio folk-pop que, pese a su frescura y su rincón propio, no pudo evitar la comparación con el también debut de otra cantautora, aquella a la que le gustaban sus gafas (sí, Russian Red). ¿Volantazo? ¿Qué clase de volantazo? Oh, será mejor que empecemos por el principio. Y podríamos empezar diciendo que “Oh, Monsters!” apenas roza el folk (que sí, que por momentos incluso se sumerge de lleno, pero que lo hace de otra manera, como en la profunda y portentosa “Monsters”, en la que Anni explora hasta el último matiz dramático de su angelical voz), porque “Oh, Monsters!” es sobre todo (dream) pop. La clase de disco que amarían, por un lado, Stuart Murdoch (la mitad de Belle and Sebastian que firmó el etéreo “God Help The Girl”) –sería el lado de la melancólica “At Home” y la pretendidamente ingenua y ronroneante (y por momentos incluso sideral) “Missing A Stranger”–, y por otro, los chicos de Camera Obscura (en especial, Tracyanne Campbell), el lado de la sinuosa “Catastrophe Of Love” y la estelar y perfecta “Closer”, una versión menos sofisticada y terrestre de Beach House.

La sensación es la de estar adentrándose en un nuevo mundo, un mundo en el que, pese a exorcizar demonios en forma de inseguridades, Anni parece cualquier cosa menos insegura, pues aunque toca un millón de nuevos botones (y con una precisión impresionante, o el pop-rock de intensidad variable de las deliciosas “Getting Older” y “Remember Today”), incluidos los disparos lumínicos ( “Ridiculous Games 2060” es una de esas canciones que no se bailan, se saltan), Anni no duda un segundo, y ofrece una más que equilibrada, compacta, y, sí, valiente, modesta obra de arte. Que por momentos envuelve ( “Mute My Mind”, y su quizá más cuidada variante del nuevo sonido Anni B Sweet, y su “Mamá, he hecho los deberes pero aún no me siento bien”, sin duda, una de las cimas del álbum), acuna ( “Hole In My Room”), y por momentos se aleja, hacia el espacio exterior, desde lo más profundo, desde la nube más negra de la tormenta, liberándose ( “Gone If I Close My Eyes”). Aunque es un álbum triste, el mensaje es de esperanza. Bien. Lo superaremos todo. Y todo nos hará más fuertes. Los monstruos. Oh, los monstruos. No podrán conmigo, parece querer decir Anni. Yo me los comeré a ellos. Lo dicho, una pequeña obra maestra.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar