Ode 2 A Carrot Ode 2 A Carrot

Álbumes

Soom T & Disrupt Soom T & DisruptOde 2 A Carrot

7.6 / 10

Soom T & Disrupt  Ode 2 A Carrot JAHTARI

Mientras las volutas de marihuana flotan a ras de techo y las latas de medio litro de Foster’s se acumulan como coches en un desguace de extrarradio, los speakers hacen claqué al ritmo de los eructos futuristas de Soom T y Disrupt. Aquí hay sebo digital. Reggae aplastante. Digidub alimentado con la mejor semilla. Es un sonido tan fumado que por momentos uno podría pensar que la comunidad del canuto jamaicano de este 2011 es algo así como el “Distrito 9”, pero con rastafaris armados de Gameboys y Megadrives en lugar de cucarachas parlantes. En esta guerra porrera sólo hay cadáveres acumulados en el cenicero, por eso, la soldado Soom T se hinca de hinojos ante la diosa Ganja y, con el cuchillo entre los dientes, pone en solfa contemporánea todos los clichés de la cultura del THC. Imposible dudar de la amazona; aunque es más escocesa que la gaita, canta como si hubiera nacido en una barraca de Kinsgton:

Junto a ella, el productor Disrupt, con el que ya compartió un EP –“Dirty Money”– que dejó enorme sabor de boca y precedió con honores este magnífico “Ode 2 A Carrot”, aplastante tratado de reggae para cyborgs enganchados al nanocannabis. El sello Jahtari, abrevadero de digital freaks y amantes de los bajos obesos, no suele fallar en este tipo de menesteres. Discos como “Ode 2 A Carrot” vuelven a situar esta herboristería musical de última generación en la cresta. Servidor, que sólo comparte con la comunidad reggae el amor por la combustión de opiáceos naturales, se ha visto arrastrado de forma escandalosamente fácil al mundo de platillos volantes, video-consolas retro, androides rastafaris y centrales nucleares jamaicanas. El binomio funciona perfectamente. Soom T sabe manejar las melodías con un flow impecable, dulce, pero nunca pasado de azúcar. En “Saved By A Ganja Leaf” –me identifico con el título– demuestra su pericia sobre una base de dub veraniego con despuntes de 8-bits bajo la alfombra. No cede ni siquiera en las producciones más discretas, como “Never Get Caught”: la chica se las apaña para darle otra dimensión a la ensalada de efectos láser que dispara Disrupt desde la mesa de mezclas. Pero el alemán tampoco se queda corto: suyo es el mérito de elevar el listón y darle un aspecto indiscutiblemente moderno y futurista a un género que se deja querer mucho por los excesos digitales. En “Jungle Of Peace” sabe encontrar el equilibrio perfecto entre pedorreta saturada y melodía veraniega y en “Puff That Weed” –otro título que me pone cachondo– opta por retorcer la percusión hasta conseguir una especie de electro-crunk playero con el que arropar el latido de los teclados.

Y es en los tracks más perezosos e impredecibles donde uno se siente más ligero. “Weed Hawks” es una especie de nana porrera en formato industrial –Soom T se exhibe en uno de sus esfuerzos vocales más adictivos–; “Weed Is Sweeter” se acerca al roots futurista sin renunciar a los chispazos soul y se erige en uno de los momentos más sabrosos del disco; “Bring The Sensi” es la mutación 8-bits más descarada y a la par entretenida: un mar de ruiditos, efectos y caracoleos de máquina tragaperras convertido en un himno digidub que te pone los globos oculares más rojos que el ano de un mandril. El primer LP de Soom T y Disrupt no sólo es un gran disco, es el cruce ideal en el que pueden encontrarse rastafaris convencidos, freaks de la electrónica Gameboy, marines del dubstep e incluso algún que otro rapper modernillo. Puro Herbal Essence, como el champú.

Óscar Broc

Soom T & Disrupt - Weed is Sweet{youtube width="100%" height="25"}GyB3uBl2Kjo{/youtube}

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