OX 2010: A Street Odyssey OX 2010: A Street Odyssey

Álbumes

Vast Aire Vast AireOX 2010: A Street Odyssey

7.3 / 10

Vast Aire  OX 2010: A Street Odyssey FAT BEATS

Para muchos nostálgicos de nueva generación sería importante recalcarles que, a día de hoy, parece difícil que podamos volver a los tiempos de Cannibal Ox: El-P, artífice del sonido de su debut, anda metido en otro tipo de fregados musicales; aquel hip hop bombástico y apocalíptico ya no resulta sorprendente y temible, ergo, ya no es reclamo hipster; y, sobre todo, cada vez parece más evidente que Vast Aire y Vordul Mega no están por la labor de reavivar la llama. Ni tan siquiera en su gira de reunión podían disimular el deterioro de su relación, motivado, entre otras cosas, por la depresión galopante que ha afectado a Vordul Mega desde hace tiempo y que ha acabado teniendo incidencia directa en el devenir de la banda. Con este panorama, no queda otra: seguir de cerca sus respectivas trayectorias en solitario para saber en qué andan metidos por separado.

En este sentido, el bagaje es más o menos parejo: Vast Aire ha protagonizado una carrera algo más prolífica, aunque desigual e irregular, en la que podemos contabilizar hasta cuatro grabaciones; por su parte, Vordul Mega se ha prodigado mucho menos, dejando para el recuerdo dos álbumes, el más consistente y recomendable de ellos “Megagraphitti”, que en cierta medida han servido para calibrar el papel y la importancia de cada uno de ellos en el proyecto Cannibal Ox. Y cuando habíamos alcanzado un punto de ligera resignación y casi nos habíamos olvidado de ambos, Vast Aire nos ha sorprendido gratamente con la publicación de “OX 2010: A Street Odyssey”, un álbum pequeño, de aspiraciones modestas y ambición contenida que, sin embargo, se reivindica como el más consistente y atractivo de cuantos ha lanzado hasta la fecha.

Está facturado con cuatro perras, con un elenco de productores casi anónimo, puro underground sin nombre, con algunos cameos sorprendentes –Raekwon, Guilty Simpson, Capadonna y el propio Vordul Mega– y con un concepto apañado –el homenaje a Kubrick transportado a su propio universo–, pero los resultados son plenamente satisfactorios, se diría que incluso más que cuando ha tirado de presupuesto y se ha rodeado de firmas más ilustres para perfilar sus beats. Uno de los aciertos del disco, precisamente, es el sonido y la línea marcada por los beatmakers, que hacen gala de buen olfato y saben cómo actualizar y reubicar en condiciones el boom bap futurista que siempre ha caracterizado su discurso, esta vez sin cargarlo, sin abusar de los dejes barrocos, concentrando sus esfuerzos en una idea más ortodoxa y respirable. Y el MC secunda con buen pulso gracias a un esforzado trabajo lírico en que se percibe mayor interiorización y personalización de las rimas, como si en ellas hubiera una clara pretensión de ganar en madurez y resonancias emocionales. El resultado, lejos de la excelencia pero consistente y rotundo, es una buena vía para reencontrarse con un personaje referencial del rap del siglo XXI.

David Broc

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