O.M.G.! O.M.G.!

Álbumes

Rusko RuskoO.M.G.!

7.6 / 10

Rusko  O.M.G.!

MAD DECENT / COOP SPAIN - NUEVOS MEDIOS

Hay un sentimiento general de rabia hacia Rusko por haber abandonado su natal Gran Bretaña para echar raíces al otro lado del Atlántico, tanto musical como literalmente. A mí me da rabia Mourinho diciendo que no se acuerda de hablar castellano. Me da rabia ir a Valencia y oír a la gente decir que va a votar al PP porque gracias a ellos ahora la ciudad es conocida en todo el mundo. También me da rabia Nieves Herrero, pero eso no sabría argumentarlo. Que Rusko se haya mudado a Mad Decent, sea amiguito de Diplo –movido o no por el interés-, le haga temas a Kid Sister y lleve los pantalones cortados por la rodilla me la trae al pairo. ¿Por qué renunciar al dubstep exagerado irreverente hedonista bailongo? ¿Acaso es peor si está pensado para disfrutarse en liturgia social clubera? Me niego a aceptar que voy a salir de fiesta y no voy a escuchar Woo Boost, lo primero que conocimos de este “O.M.G.!”. Me vuelvo loca cuando escucho ese desparrame de wooble y distorsión; no puedo evitar silbar esa melodía; se me van los hombros de delante hacia atrás y se me llena la boca. Llevo tres semanas escuchándola y no hay manera de quemarla… Ahí está, entre las 25 más escuchadas de mi iTunes.

“Woo Boost” me hizo pensar que el debut de Rusko sería una orgía de dubstep cargado del espíritu desparramador que reina en la casa Mad Decent. También pensé que el Barcelona ganaría la Champions en el Bernabéu. Llamadme ingenua, pero de ilusión vive la gente. Sin embargo, no todo es jolgorio y despiporre en este disco, aunque haya altas dosis de melancolía acid rave y reinen los subgraves potentes.

Primera sorpresa gratísima de “O.M.G.!”: encontrarse a Amber Coffman cantando en “ Hold On”. La vocalista de Dirty Projectors saca la vena más soft de Mercer en un corte “bonico del to” de UK garage. Tema para bailar cerrando el garito bajo el brillo de la luz blanca mientras les recuerdas a tus amigos lo de puta madre que son. En la misma línea relajada pero a kilómetros del Reino Unido está “ Disctric Line”: jamaican flow de atmósfera lisérgica, el corte parece sacado de los mixes de DJ/rupture y Shadetek. De hecho, el sonido jamaicano siempre ha sido una influencia para Rusko y no extraña encontrase cosas como “ Rubadub Shakedown”, que es dancehall digital muy “sosío” para lo que acostumbra el de Leeds. Podía haberse hartado a meter efectos y distorsiones, pero se ha conformado con cuatro disparos de pistola láser y las vocales de Rod Azlan. Colaboración nada sonada la de este MC –que estará con Caspa en el Sónar– si se compara con los que han sido estandartes del disco: Crookers y Gucci Mane. Mucho ruido y pocas nueces, porque ni “ Oy”, el tema en el que aparecen los italianos (que ya rulaba por la red ripeado de la radio), es la bomba que podría ser ni la colabo de Gucci Mane es lo mejor del disco; “ Got Da Groove” podría haber sido una buena carta de presentación para ganarse favores en la escena southern (mira a HudMo cómo se lo rifan) pero le ha bajado el volumen a la voz de Mane, como queriendo restarle importancia, así que mejor que se queden con esa joya que es Da Cali Anthem.

Cuando Rusko se trabaja los temas solo parece haber querido demostrar que no es todo dubstep y Jamaica, que no es todo bass y dólares americanos. Como queriendo reivindicar sus orígenes británicos, evocando los coletazos del segundo verano del amor, hay un montón de herencia rave a la inglesa. Seguramente, si Mercer fuera del levante español, habría un montón de mákina rutera. El background del inglés se remonta a su infancia, desde la era rave que le pilló en pañales hasta el auge del house, ya con acné en la cara y nuez en la garganta. “ Kumon Kumon” es una lluvia de caritas amarillas sonrientes, breaks old school de corte acidoso y sintes acelerados de subidón en plan 2 Bad Mice. Y aunque en el resto de las canciones reine la cadencia rítmica del dubstep y sus ya míticos bajos poderosos, se pueden encontrar fintas que ponen de manifiesto un gusto por la música de baile que se remonta bien atrás. Que levante la mano el que no piense en el I Feel The Beat de Darude cuando truenan los sintes de “ Raver’s Spech”; o quien no se recuerde a sí mismo bailando “ I’m Horny” de Mouse-T en la sesión light de moda de su ciudad cuando suena “ Feels So Real”, por poner un par de ejemplos. El revival es guay porque, como ya he dicho en alguna ocasión, la melancolía es una droga dura y encima es gratis. Si eres de los que en vez de tímpanos tiene un subwoofer y de los que gusta de subidones de melancolía en plena fiesta gorda, con “O.M.G.!” se te van a abril los cielos.

Mónica Franco

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