Nuevo Futuro Nuevo Futuro

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Corazón CorazónNuevo Futuro

6.1 / 10

Corazón  Nuevo Futuro ELEFANT

Para que nos entendamos: a mí grupos como La Casa Azul no me dicen absolutamente nada (aunque reconozco que en algún que otro festival he acabado del revés en una carpa cantando a pleno pulmón “La Revolución Sexual”). Tampoco creo que se tenga que reivindicar la figura de Jeannette (bueno, si es sólo su figura y en sus años mozos, tal vez), la que cantaba aquello de “¿Por Qué Te Vas?”, y, en general, el revival de gente como Micky o Tony Ronald me da un poco de grima. Dicho todo esto y ya con las cartas sobre la mesa, hablemos de lo que Corazón han hecho en su segundo largo, “Nuevo Futuro”, que de nuevo, tiene poco. Para qué engañarse, suena igual que su álbum de debut, “Melodrama” (Elefant, 2005), pero un poco más retocado. Hasta un iPod tendría dificultades en saber qué temas van en el nuevo disco y qué otros van en el primero. Claro que eso no es un problema si adoras ese género llamado soft-pop. Pero, si eres de los que utiliza la nada políticamente correcta etiqueta de “pop marica”, lo llevas claro. Hay que ser sincero con uno mismo cuando se aborda este álbum, sobre todo porque Carlos López (voz) y Nando Quesada (voz, guitarra y programaciones) lo son. Ellos mismos definen su música como muy, muy cursi, y se les ve a la legua de qué palo van. Sólo hace falta mirar la portada de “Nuevo Futuro” y darse cuenta de que el kitsch es una constante del grupo.

El disco contiene 12 canciones llenas de historias amorosas dignas de cualquier manga shojo –o sea, para chicas. Algunas tienen un rollo un poco más desenfadado, como es el caso de “Amanda Conoce A Amancio” (que seria equiparable a las canciones más lánguidas de Lory Meyers) o “Vamos A Pelearnos”, uno de los cortes más divertidos y pegadizos del álbum gracias esos cambios entre un pop tan edulcorado que induce al coma diabético y otro un tanto latin. En “Nunca Olvidarte”, Corazón nos muestran que también saben ponerse trágicos aunque siempre con una media sonrisa en la boca y, con “Vestir Santos” nos dejan entrever que, si quisieran, se presentaban a Eurovisión en cualquier momento valiéndose de un pop un tanto electro y bizarro a más no poder. No salen tan indemnes con la versión que hacen de “Sobrevivir” de los setenteros Apache. Le dan una vuelta de tuerca al ya muy discotequero tema y el sonido Bee Gees acaba siendo un tostón insoportable. Por el contrario, la canción que da nombre al álbum evita mejor el descalabro de discoteca y lo hace con un estribillo práctico y unos arreglos un tanto oscuros. Dicen que esos toques más sombríos son obra del productor Ibon Errazkin, lo cual no me extrañaría una vez escuchado otros trabajos en que ha participado: el ejemplo perfecto es sin duda esa fantástica aventura que comparte con Teresa Iturrioz en Single. Finalmente, y como no podía ser otra forma, “Un Sombrero De Copa” va en una línea acústica muy inspirada en Vainica Doble, su proclamado gran referente.

“Nuevo Futuro” representa pocos cambios para Corazón. Es sólo una excusa para que Carlos y Nando se lo pasen en grande girando otra vez por todo el país como ya hicieron cuatro años atrás. La diferencia es que, en 2005, Elefant arriesgó con este sonido tan particular (y que sonaba tan fresco), y ahora es más de lo mismo. No es su culpa, porque no creo que las aspiraciones del grupo sean tan mesiánicas como sus túnicas parecen denotar. Simplemente, el factor sorpresa ya no está ahí y eso hace que el disco se quede en poco más que correcto.

Gabriel Trindade

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