Not Your Kind Of People Not Your Kind Of People

Álbumes

Garbage GarbageNot Your Kind Of People

6.1 / 10

Siete años de parón y sonado comeback a la vista. ¿Acaso Shirley Manson se aburría en casa y Butch Vig necesitaba algo de líquido? Por mucho que a algunos les duela, hay tres discos capitales que los de veintitantos años guardamos con orgullo en casa para rememorar aquellos tiempos en los que el acné se cebó con nuestras caras a mediados finales de los 90s. Apunten: “Tragic Kingdom” (Interscope, 1995), de No Doubt, “Jagged Little Pill” (Maverick, 1995), de Alanis Morissette (antes de que se dedicara a hacer canciones para narcolépticos) y, por encima de todos, ese “ Version 2.0” (Mushroom-Geffen, 1998) de Garbage, que funcionaba como un martillazo de rock industrial generacional repleto de singles. Confieso que sigo recuperando muy a menudo este último, ya que sigue aguantando el tirón más que dignamente aún hoy en día, igual que su homónimo debut de 1995. No obstante, lo que vendría después, los irregulares “Beautiful Garbage” (2001) y “Bleed Like Me” (2005), fueron auténticos insultos a sus fans, discos facilones sin sustancia alguna que no usamos de posavasos porque contienen aquella “Cherry Lips” que se merece todo nuestro respeto.

Ante las noticias de un nuevo lanzamiento de Garbage andaba acojonado. Y más tras oír aquel atentado titulado “Blood For Poppies” que desde hace semanas malvive olvidado en la papelera de reciclaje. Sólo había dos opciones sobre la mesa llegados a este punto: volver a cachondearse de sus fans más clásicos o bien firmar un disco que, sin necesidad de dar un tumbo a nuestras vidas, fuera lo suficientemente digno como para justificar su nueva gira. No sabemos a quién debemos dar las gracias, pero al final se ha cumplido lo segundo.

Más sobreproducidos que nunca ( “Automatic Systematic Habit” y su innecesario vocoder dan fe de ello) y poniendo en primer plano las guitarras por encima de los elementos electrónicos, como ya ocurriera en “Bleed Like Me”, la cordura ha vuelto a apoderarse de la banda y “Not Your Kind Of People” nos deja un buen puñado de temas por los que no dudaría en volver a hacerme groupie. “Big Bright World” tiene madera de hit de estadio, “Battle In Me” y “Man On Wire” (en este tema la voz de Shirley es ternura pura y dura) están destinadas a petar los altavoces de nuestra casa, y “Felt” tiene la osadía de acercarse a las cascadas shoegaze de My Bloody Valentine sin que se nos caiga la cara de vergüenza. También hay espacio para morralla como el tema titular (otra nueva osadía como la muy Bond “The World Is Not Enough”) o esos innecesarios efectos vocales que acaban estropeando “Control”. Pero oigan, el fan está por encima de todo y se perdonan estos errores. Ya le gustaría a más de una banda resucitada en los últimos años volver con un disco que sea así de entretenido y visceral.

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