Not Music Not Music

Álbumes

Stereolab StereolabNot Music

7.3 / 10

Stereolab Not Music DRAG CITY

Cuando apareció “The Trip”, disco en solitario de Laetitia Sadier lejos de la compañía de sus socios en Stereolab y Monade, ya dejé escrito que habría que juzgar su valor en función de lo que deparara “Not Music”. El capricho de Sadier parecía entonces un poco precipitado, y también muy cercano a la estética de Stereolab, para resultar un auténtico disco de liberación para desarrollar un discurso propio. Sonaba a descartes de la banda, a canciones que ella había aportado y no habían acabado cuajando entre el resto del grupo y que, antes de tirarlas a la papelera –porque malas no son, que quede claro una vez más–, más valía grabarlas y dejarlas para la posteridad, por si acaso, lejos de la mano de Tim Gane. Si lo entendemos o no como descarte, pues, dependería de lo muy diferente que sonara “Not Music” de otros álbumes recientes como “Chemical Chords” (2008) o “Fab Four Suture” (2006). Pero cualquiera que haya seguido a Stereolab, y son ya casi veinte años de trayectoria la que arrastra la banda, sabe que no son demasiado dados a rupturas o revoluciones, que todos y cada uno de sus discos se han guiado a partir del mismo patrón y que las diferencias son pocas: matices en sonido, en letras, en inspiración. Por tanto. “The Trip” se consolida como un spin-off apresurado de Stereolab y un pariente próximo de “Not Music”, que es un paso más en un camino sin accidentes ni desvíos.

Comentarios así podrían dar a entender que Stereolab es un grupo previsible y, por tanto, aburrido hasta un punto en el que ya no resulta interesante detenerse en ellos. Y tampoco es así. Entiéndanme: tiene mucho mérito lo de Stereolab, estar dos décadas al pie del cañón sin que en su discografía se aprecien fiascos, ni salidas de tono, es algo que no todo el mundo consigue. El ritmo al que nos somete el consumo actual, ese que nos obliga a tener hambre de novedades en todo momento, está motivando que opciones de paso lento como éstas nos parezcan envejecidas, pero mientras otros artistas brillan como una cerilla y se consumen rápido, Stereolab siguen ahí con una constancia a prueba de bombas. Desde “Everybody’s Weird Except Me” hasta “Pop Molecules (Molecular Pop 2)” se suceden casi todas las constantes que han hecho de su obra –en especial en los primeros años– algo maravilloso: el toque francés, la bossa nova galáctica, las notas repetidas, los sonidos de Moog antiguo, la música lounge, el krautrock, y todo ello al servicio de composiciones pop que buscan arrancar una sonrisa, que no ponen la carga intelectual por encima de la intención lúdica. Así son Stereolab y así seguirán siendo.

Personalmente, sigo echando en falta la sobredosis de síntesis modular que había en “Space Age Batchelor Pad Music” (1993), o el equilibrio entre tornados de sonido circular y voces en contrapunto de masterpieces como “Mars Audiac Quintet” (1994), “Transient Random-Noise Bursts With Announcements” (1993) o el fundamental “Emperor Tomato Ketchup” (1996). Considero que desde que dejaron Too Pure y dieron el salto a una multinacional con “Cobra And Phrases Group Play Voltage In The Milky Night” (1999) no ha vuelto a suceder nada sorprendente en el entorno de Stereolab y que la última década ha sido de recibir en casa a un viejo conocido que no ha cambiado sus costumbres y que nos resulta familiar (por no decir previsible). Pero el talento sigue ahí, sigue la mecha encendida, aunque su luz ya no descubra nada. Eso sí: “Sun Demon” tiene algo de los viejos trucos en estéreo, “Laserblast” recupera los momentos easy listening, hay sintetizadores traviesos en “Leleklato Sugar” y un mayor peso acústico en “Supah Jaianto” o “Equivalences”. Todos los discos de Stereolab están condensados en este disco, como lo estaban en los anteriores, como si fuera una muñeca matrioska. Aunque si me he de quedar con algo, por la frescura que aportan, son los dos remixes que incluye en el medio – Emperor Machine resuelven “Silver Sands” con una galopada motorik y un beat disco– y en el final, con Atlas Sound deshaciendo “Neon Beanbag” en una lluvia de micro-sampling de intención cósmica. En conclusión: nunca dejaría fuera de casa a un viejo amigo.

Tom MadsenStereolab - Everybody's Weird Except Me

Stereolab - Neon Beanbag (Atlas Sound Mix)

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