Norwegian Wood. Original Soundtrack Norwegian Wood. Original Soundtrack

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Jonny Greenwood Jonny GreenwoodNorwegian Wood. Original Soundtrack

8 / 10

Jonny Greenwood Norwegian Wood. Original Soundtrack

SONY JAPAN

El estreno en la pasada Mostra de Venecia de la adaptación cinematográfica de “Tokio Blues”, el best seller que confirmó a Haruki Murakami como uno de los pocos novelistas japoneses que han logrado impactar en el complicado mercado editorial de occidente, no puso a nadie de acuerdo: la crítica y el público salieron de la sala con división de opiniones. Los afortunados que hayan podido ver la cinta en su estreno asiático tampoco logran ponerse de acuerdo: unos describen como majestuosa poesía visual al último filme del vietnamita Tran Anh Hung (“The Scent Of The Green Papaya”, “Cyclo”). Otros, por el contrario, le acusan de carecer de empatía y funcionar a medio gas pese a la enorme carga emotiva que deben soportar el conformista Toru Watanabe y sus dos –opuestos– pilares post-púberes, Naoko y Midori. Desde hace unos días el público japonés ya puede dictar veredicto al respecto de “Norwegian Wood”, aunque todavía falta un tiempo para que los estrenos en Europa y Estados Unidos empiecen a producirse con regularidad. Habrá que esperar pacientemente a que alguna distribuidora se ponga en contacto con nuestra sala art-house favorita.

Mientras tanto, lo que sí podemos degustar es la banda sonora que el guitarrista –a la vez que multinstrumentista– Jonny Greenwood, componente de Radiohead, ha firmado para la ocasión, la tercera que escribe tras “Bodysong”, película de Simon Pummell, y la tentativa hollywoodiense que Paul Thomas Anderson le ofreció con “There Will Be Blood” –score que, recordemoslo, le valió una nominación a los Oscar como mejor compositor en 2008–. Compuesto durante las horas muertas en hoteles durante la última gira de Radiohead, Greenwood ya garabateó un anticipo de estos temas orquestales en “Doghouse”, su última colaboración con la BBC Concert Orchestra: es la pieza que abre con hipnótico lamento los créditos iniciales, y a la que sigue “Want To Organize Myself A Little More”, otra partitura en la que Greenwood insiste en la estricta escritura docta que pulió para el filme de Thomas Anderson.

Si hay un hecho sorprendente en esta banda sonora es que ni The Beatles –la excusa de Watanabe para rememorar su juventud en un flashback perpetuo, justo después de oír la canción que da nombre originalmente a la novela–, ni tampoco las constantes alusiones jazz y al pop de los sesenta con las que Murakami impregnó su obra, se han acabado reciclando para la pantalla grande. En su defecto, Greenwood ha escogido tres temas de una de las bandas que mejor combinó la experimentación y la intelectualidad arty en los albores del krautrock: Can. La tensión desoladora de “Mary, Mary, So Contrary” –que ya aparecía en el primer EP de los alemanes–, “Bring Me Coffee Or Tea” –la psicodelia intuitiva de inspiración japonesa que cerraba “Tago Mago”, uno de los discos que más han influido al sonido de Thom Yorke y sus chicos- y “Don’t Turn The Light On, Leave Me Alone” –que fue el debut de Damo Suzuki como vocalista en la recopilación cinética “Soundtracks”– son las únicas concesiones que hallamos en esta criticable decisión.

Obviando los coqueteos electrónicos y las percusiones que empleó en “Bodysong”, si una cosa queda clara tras oír esta banda sonora es que Greenwood se encuentra cómodo en su papel de director de orquesta por encargo –algo que desde la era de “OK Computer” ha ido intensificando–. Resulta impracticable poner imágenes a los lloros de estos violines –por ejemplo, en ese enjambre de abejas aderezado con una marcha fúnebre trompetera en “Naoko Is Dead”– sin haber visto aún la película. Aunque la cosa, de primeras, promete mucho. El bucólico bosque que puede intuirse en “Grasslands, Winds, Woods” o el hipnótico punteo folk de “Don’t Read What Hasn’t Been Baptized By Time”, en el que Greenwood recurre a la guitarra española del mismo modo en que lo hace en “Be Good And Stay Quiet” (a modo de arpa ralentizada), creemos que representan un perfecto acompañamiento para una historia marcada por la tragedia del suicidio adolescente made in Japan y la proeza de madurar en un ambiente hostil a los desequilibrios emocionales.

Sergio del AmoJonny Greenwood - I'll Come See You Again

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