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Varios Varios?Nobody?s Perfect Part Three. Mixed by Andrea Parker?

8.1 / 10

Varios  “Nobody’s Perfect Part Three. Mixed by Andrea Parker” TOUCHIN’ BASS

La pobre de Andrea Parker tiene mala suerte. Ella mira que se esfuerza, que mima su producto y su público, que sigue empeñada en buscar la excelencia de su ramo –su ramo, dígase, es el electro con hormonas de crecimiento y otra clase de clembuteroles–, pero sigue hablando para cuatro gatos mal contados, a la espera de que algún día surja un revival y la gente diga ‘coño, qué bueno es el material de Touchin’ Bass. Llegará un día en que la gente lo diga, de eso pueden estar seguros, pero mientras todo lo que interese a la masa en materia de electro sea ese falso electro de los sellos falsamente new rave, a Andrea Parker y sus acólitos habrá que mantenerles a pan y agua en el underground, desarrollando sus beats robóticos y mecánicos, casi como un engranaje industrial engrasado lo justo para que rote, pero también para que chirríe. Este es electro que suena como la articulación de un androide a la que se le ha comenzado a secar el ‘3 en 1’. Por alguna razón, en Modern Love comenzaron igual, pero a Touchin’ Bass no le ha sonreído la fortuna.

Tras escuchar la tercera entrega de “Nobody’s Perfect” –nada más que una sesión mezclada por Andrea Parker que, a modo de escaparate o luna, ilustra cómo suenan las referencias de la 21 a la 31 de su sello para quienes no tengan por costumbre comprar vinilo–, queda patente por qué Touchin’ Bass sigue en los submundos de la electrónica purista: nunca se ha bajado Andrea Parker del burro, nunca ha querido fichar a gente del techno-dub, nunca se ha dejado llevar por Detroit a menos que por Detroit se entienda el “Clear” de Cybotron. Esta rubia que sólo calza Adidas parece que un buen día decidió que la enterrarían fiel a unos principios, y en ello sigue. Su propio material sigue sonando con el mismo deje oxidado, retumbante y futurista de sus primeros trabajos para Mo’Wax –uno, como se imaginarán, escucha “The Swarp”, “Empty Words” o “Invasion”, que parecen actualizaciones del apoteósico y vetusto Melodious Thunk, y directamente le entran los calores–, y lo irónico del asunto es que este electro, puro y limpio, grueso y amenazador, persiste en ser un sonido avanzado a su época. Lo fue en los ochenta, lo fue en el revival de los noventa y lo sigue siendo ahora, básicamente porque la imaginería que dibuja y el tipo de paisaje futuro que imagina todavía no han llegado del todo, aunque estemos a un paso: el de la extrema robotización de la sociedad, el de las ciudades bajo una nube tóxica, el del caos urbano en megalópolis de vidrio y acero, el de las revueltas y la desazón vital de una masa en paro. Es ese futuro inmediato, posible, paralelo, que ilustra la película “Hijos de los hombres” y que, visto cómo está el patio en el presente real, quizá ocurra pronto. Ay.

Pero volviendo a la materia del disco, y ya para concluir: veintidós temas enlazado con pericia por Andrea Parker –o sin pericia: nunca fue muy buena técnicamente, así que o ha mejorado o ha usado un software asistente para pinchar en estudio; de todos modos, como la intención de “Nobody’s Perfect Part Three” es funcionar como muestrario y no como disco de DJ, que lo haya hecho a mano, a pedales o se lo haya mezclado un becario nos tiene que dar igual–, con aportaciones de Scarletron, ADJ, Ed Devane, Nomadic, Clatterbox y la mismísima jefa, y la misma textura rugosa y sin brillo de siempre. Ese electro que, pese a las modas frívolas, nunca pasa de ídem. Aparte, el disco cuesta cuatro duros y no se lo compra nadie. Lo dicho, mala suerte lo de esta chica. No se la merece.

Javier Blánquez

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