Nightmare Ending Nightmare Ending

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Eluvium EluviumNightmare Ending

8.1 / 10

Hasta la fecha, Matthew Cooper, solitario responsable del proyecto Eluvium, había perfilado su discografía como una sucesión de episodios distintos y diferenciados dentro de una novela más o menos definida. Seguía una trama, ese ambient planeador, expresionista y muy cinematográfico que ha marcado su trayectoria, pero en cada nuevo lanzamiento teníamos la impresión de que el músico se reorientaba o que, simplemente, se resistía a repetir esquemas e ingredientes para la confección de su sonido. Ni “Copia” se parecía a “Talk Amongst The Trees”, ni “Smile” se parecía a “Copia”, ni, por supuesto, “Accidental Memory In The Case Of Death” se parecía a ninguno de sus compañeros de travesía. Y así con cada una de sus grabaciones. Llama la atención, pues, que “Nightmare Ending” se nos presente como una condensación decidida y explícita de sus rasgos más característicos, como si en esta ocasión hubiera preferido ahondar en lo ya explorado que empezar de cero una vez más. A este propósito quizás contribuyeron varios factores: primero, la sensación de que “Similes”, su anterior disco, no acabó de concretar ni consolidar su intento de abrirse musicalmente, también en el apartado vocal; segundo, la idea de volver con un doble álbum, toda una declaración de intenciones, en el que se dieran cita las principales señas de identidad del proyecto. Quién sabe si, a la postre, y de forma inconsciente, la celebración del décimo aniversario de su debut también haya jugado una parte importante.

En este sentido, “Nightmare Ending” puede convertirse en la mejor vía de acceso al discurso de Eluvium. Ya no solo por su particular fisonomía, en lo que parece un imposible ‘greatest hits’ de su marca de fábrica en el que están representados todos los trazos más simbólicos de su escritura, sino también porque aquí Cooper se muestra más sereno y preciso que nunca, un asentamiento expresivo que tiene influencia directa en el contenido de un álbum que poco a poco quiere reivindicarse como el más completo de cuantos ha publicado hasta el momento. “Happiness”, la canción que despide el disco, es un elocuente ejemplo: con la colaboración vocal de Ira Kaplan, de Yo La Tengo, sus ocho minutos de belleza polar comprimen con la mayor precisión posible la fórmula Eluvium. Capas ambient, sintetizadores monumentales, pianos neoclásicos, crescendos melódicos y proyección cinematográfica –cada uno sabrá encontrar su propia historia para acompañarla– definen esta bellísima canción y, a su vez, el leitmotiv de todo el álbum. Con casi hora y media sin bajones ni material desechable, banda sonora para una película aún por escribir y hacer, “Nightmare Ending” funciona como condensación plena del universo Eluvium, pero sobre todo como cenit creativo y expresivo de estos primeros diez años de incansable exploración musical y emocional.

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