Night Work Night Work

Álbumes

Scissor Sisters Scissor SistersNight Work

8.3 / 10

Scissor Sisters  Night Work

POLYDOR / UNIVERSAL

Promocionar tu nuevo álbum en una web de chaperos es la estrategia mercadotécnica más bizarra que se ha vislumbrado en los últimos años. Pero después de oír “Night Work” todo cobra sentido. A Jake Shears la idea del largo le vino mientras estaba de parranda en una lúgubre discoteca berlinesa de esas en las que todo está permitido. Y lo cierto es que se nota. Scissor Sisters, desde que desembarcaron en nuestras vidas en 2003, estaban predestinados a lanzar un álbum como éste: sin baladas, cargado de hits para entonar a pleno pulmón en las carrozas tuneadas del Orgullo Gay armados con una buena boa mientras rememoramos el luto que toda una generación tuvo que vestir por el cierre del legendario Studio 54. Para muestra de todo ello, “Any Which Way”, que podría ser un descarte de Lipps Inc. Es de recibo afirmar que la banda acaba no sólo de firmar su mejor álbum hasta la fecha –no era muy difícil superar “Ta-Dah”, de todos modos–, sino uno de los discos más adictivos y petardos de lo que llevamos de año. Buena parte de culpa la tiene Stuart Price, que convierte en oro todo lo que toca. Pero el rey Midas del pop, lejos de dejar su huella en todas y cada una de las canciones que nos ocupan –he aquí el ejemplo del “Confessions On A Dance Floor” de Madonna, en el que la diva se dejó querer y su participación en el estudio se limitaba a poner la voz–, deja que Shears y los suyos impregnen este compendio de lascivia con su inconfundible genoma sonoro, auspiciados por la lente del aún recordado Robert Mapplethorpe.

La sorpresa fue mayúscula cuando ese Pet Shop Boys meets Bee Gees titulado “Invisible Light” apareció por la blogosfera: un tema que anima a sudar hasta las ocho de la mañana y comprarse un dildo, además de incluir a Sir Ian MacKellen emulando al Vincent Price de “Thriller” disertando sobre las grandezas de Babilonia, solo puede darnos grandes alegrías. Curioso me parece que una joya de estas características cierre el disco. Si no ha sido escogida como descarado single de adelanto, ¿qué estaban guardando realmente en la recámara nuestros protagonistas? La respuesta es “Fire With Fire”. Sí, resulta cursi a no más poder y puede llegar a recordarnos al “Human” de The Killers –por algo Stuart Price está a los mandos–, pero desde que el segundo estribillo despega no hay marcha atrás para dejarse anestesiar por el corte más mainstream de un “Night Work” que no pierde fuelle en ningún momento, salvo en “Night Life”.

Plagado de referencias como el “I Want Your Sex” de George Michael en “Whole New Day”, la intro del “She Sells Sanctuary” de The Cult que se gastan en la infalible “Running Out” –o lo que Devo tendrían que haber hecho en “Something For Everybody”– y la base sintética del “Radioactivity” de Kraftwerk en “Something Like This” –donde, si afinamos el oído, aparece Kylie en el minuto 2:17 como una especie de espejismo–, “Night Work” es el sueño heterofriendly de cualquier amante despreocupado de las pistas de baile sin tapujos. Ya se sea un defensor motorizado de lo leather –en “Harder You Get”, la letra más sucia que han firmado hasta la fecha– o un simpatizante del glitter goldfrappiano “Skin This Cat”, la única contribución vocal de Ana Matronic–, el tercer trabajo de Scissor Sisters cumple acertadamente con las expectativas de convertirles en la mejor banda sonora de ese guateque en el que todos ansiamos darlo todo alguna vez en nuestra vida. Difícil lo tendrán en un futuro para superar esto, aunque ya les acusaron de lo mismo con su debut.

Sergio del Amo

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