Night Dolls With Hairspray Night Dolls With Hairspray

Álbumes

James Ferraro James FerraroNight Dolls With Hairspray

7.9 / 10

OLDE ENGLISH SPELLING BEE

A pesar de ser la figura central del llamado hypnagogic pop, la que mejor representa las ideas que David Keenan articuló en su ya famoso artículo en The Wire para defender lo que no deja de ser una nueva iteración del underground estadounidense, James Ferraro ha permanecido en un segundo plano. No hay más que ver la repercusión que han tenido Sun Araw, Rangers y, sobre todo, Oneohtrix Point Never, mientras que Ferraro ha permanecido como uno de esos nombres más citados que escuchados. Es significativo, por ejemplo, el hecho de que, en el momento de escribir esta crítica, en Pitchfork no haya salido reseñado ni uno solo de sus lanzamientos –y estamos hablando de alguien cuya página en Discogs da miedo por la cantidad de referencias que incluye–. En parte es comprensible, y es algo que se debe a su carácter eminentemente underground, autoeditándose un disco tras otro en formatos como el CD-R o el cassette, que normalmente escapan al radar de los medios, tanto profesionales como amateurs, pero sobre todo porque su música difícilmente se puede acomodar a la idea que se suele tener de un álbum como algo sólido y sin fisuras, una obra acabada con la que juzgar la valía de su autor. Ferraro, en cambio, edita música que pertenece a un continuum o a un work in progress, una música que, además, supera el formato canción, totalmente inadecuado en su caso, y quizás por eso se hace difícil hablar aisladamente de uno de sus discos, puesto que las peculiaridades de cada uno no son más que pinceladas cuya importancia sólo se puede apreciar dando unos pasos hacia atrás y contemplando el conjunto. Pero claro, el conjunto en el caso de Ferraro supera las cincuenta referencias, lo que ofrece una dificultad añadida.

Con todo esto en mente, “Night Dolls With Hairspray” –editado, por cierto, por Olde English Spelling Bee, quizás el sello más interesante ahora mismo– se antoja como una excelente oportunidad para los curiosos que todavía no se habían atrevido con su música, y esto se debe a que la referencia más reciente hasta el momento del estadounidense es la que contiene lo más aproximado que ha hecho Ferraro a canciones pop. Son canciones fragmentarias, eso sí, hasta el punto de que en ocasiones parece que estamos escuchando pedazos de varios temas, algo así como si como si Ferraro hubiese escrito muchas más canciones que las que aparecen en el listado, para luego dedicarse a ir de una a otra como si estuviese buscando emisoras en una radio o zapeando. Es el caso, por ejemplo, de uno de los cortes más destacados de este álbum, ese memorable “Leather High School”, pura energía adolescente en la que los estribillos aparecen de repente como interferencias. Este efecto collage, también presente en la portada, es fundamental para entender su estética y para entender un punto clave del hypnagogic pop: el que tiene que ver con la relación de esta gente con la cultura de masas de los ochenta, hacia la cual se sienten atraídos, pero sobre la cual realizan toda clase de manipulaciones que alejan a este tipo de música de un ejercicio de nostalgia. En el caso de Ferraro, estas manipulaciones tienen que ver con los cambios bruscos, los ruidos de distinta procedencia que puntúan los tránsitos entre canciones y también con la degradación del sonido, creando texturas que de tan saturadas a veces son pulpa sonora. Lo que no impide que podamos disfrutar, por ejemplo, con una colección de infecciosos riffs de guitarras, que a ratos –y a veces simultáneamente– suenan a garage rock, glam y hair metal ochentero. Incluso en alguna ocasión se acerca a potenciales singles de éxito, como ese “Runaway” que incluye hasta campanas en su estribillo.

La intención que hay detrás de todo esto es la de hacer un comentario sobre lo que es ser adolescente en general, y en particular en los Estados Unidos de los ochenta, ese supuesto paraíso de barrios suburbanos en los que las familias de clase media confiaban en la, en aquel entonces, imparable expansión consumista. El triunfalismo del mainstream de los ochenta se sustituye aquí por la angustia adolescente del que se sabe que no encaja, ofreciendo así otra ácida mirada a los ochenta. Más enérgico que nunca, bordeando el territorio de Ariel Pink, James Ferraro ha querido dejarnos echar un vistazo a su peculiar mundo sin tantos obstáculos como en otras ocasiones. Algunos dirán que lo hace para ganar público, aunque cualquiera que escuche este disco se dará cuenta de que esto tiene muy pocas posibilidades de convertirse en hype. Continúa siendo, por tanto, uno de los grandes insobornables de la música popular contemporánea.

Iván Conte

James Ferraro - Leather High School{youtube width="100%" height="25"}0hnH2eyxrno{/youtube}

James Ferraro - Runaway{youtube width="100%" height="25"}r3W3ScsaHC8{/youtube}

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