Night And Day Night And Day

Álbumes

Oriol OriolNight And Day

8.3 / 10

Oriol, Night And Day PLANET MU

El granizado de limón se deshace entre tus dedos mientras te llevas las gafas de sol a la punta de la nariz para ver con más claridad las mollejas de la camarera rubia. La marihuana arde lentamente, dejando en la calle un aroma de hierbajo silvestre que se pega al pelo crepado de la abuela de la mesa vecina. Todas las chicas te sonríen. Todo fluye en verano. Todo va más lento. Todo es bonito. Incluso los pedos de tu decrépito pastor alemán huelen bien. Es la época ideal para alimentarse hasta reventar con el groove; el momento para chupar con fuerza los jugos del funk como si fuera la cabeza de un gambón de Palamós lo que tuvieras entre los dientes.

El timing ha sido perfecto. Oriol ha sacado este disco en plena ola de calor por alguna razón. Seguramente porque sabe que su electrónica juguetona y sus ritmos para descapotable se ajustan a las exigencias veraniegas como un bañador slip entre las piernas de Didier Drogba. Lo de este barcelonés de nacimiento y británico de toda la vida es hedonismo para tardes perezosas de agosto. Ha cogido el funk electrónico de toda la vida, le ha dado un repaso a la carrocería y ha forjado un discurso fresquísimo, aunque eso sí, retro desde el primer hasta el último track. Los que ya tienen una edad –servidor incluido– volverán a los años 90 y enseguida reconocerán la sombra de Jake Slazenger, uno de los alias más funkoides de Mike Paradinas. La herencia del olvidado alter ego de Mr. Mu se esparce por todo el álbum como mantequilla en una tostada, lo que le da a “Night And Day” un componente de culto todavía más acentuado.

La fórmula es fácil de entender, pero desde Slazenger todavía no había escuchado a nadie que consiguiera sacarle tanto rendimiento a un recetario de ingredientes tan básicos. Bajos que se reproducen en slaps saltarines, sintetizadores ochenteros que buscan melodías fáciles, ritmos electro suavizados, bpms para mover la cabeza y no los pies. Resulta imposible destacar canciones por separado, porque Oriol es fiel en todas ellas al mismo manual de instrucciones. Sin embargo, donde otros habrían hundido los zapatos en boñiga, el tipo sale airoso, reinterpretando un discurso que parecía haberse perdido en la inmensidad de los 90, pero gracias a Dios ha vuelto reforzado, refrescado, renovado. “Night And Day” parece una canción de 45 minutos, es un estado de ánimo estival –tropical incluso– que se extiende por todo el tracklist como un delicioso herpes. Se apoya ligeramente en el techno de Detroit, en el jazz, en el soul electrónico y consigue fabricar un gazpacho que se bebe de un trago desde el primer hasta el último corte. De todos modos, el álbum no es una oda al desmadre por el desmadre. De hecho todo el cancionero está salpicado de una candorosa nostalgia, te invita a recrear paraísos artificiales mientras cierras los ojos, te induce una suerte de dulce coma que resulta perfecto para la playa. Es muy fácil: te untas de crema solar, te tumbas en la toalla, te enchufas esta maravilla en el iPod y ya pueden llegar los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que de allí no te mueve ni dios.

“Coconut Coast”, por ejemplo, tiene ese punto de mirar p’adentro –los sintetizadores y el funk se fusionan en un maravilloso tema de amor que se baila con lagrimillas en los ojos–, algo que también lo posee “Night And Day”, apoteósico corte donde breakbeats nerviosos, sonidos espaciales, fondos recargados y samples de voz forman un caldo de nostalgia negroide apetitosísimo. De hecho en la segunda parte del álbum es donde quizás se percibe con mayor claridad esta deliciosa melancolía veraniega en clave funk que hace del disco uno de los juguetes más entretenidos de este 2010. Y es que Oriol no es ninguna broma en el estudio. La selección de efectos, la construcción de las canciones, los increíbles teclados, el componente atmosférico, los guiños a los 90: todos los elementos están dispuestos con una elegancia e inteligencia abrumadoras. Podríamos llamarle el nuevo Herbie Hancock, sin duda, pero yo prefiero llamarlo el nuevo Jake Slazenger. Por algo Paradinas se lo ha traído a su planeta. Y es que Planet Mu es Mucho Mu. Óscar Broc

Oriol - NIght & Day

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