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Goth Trad Goth TradNew Epoch

7 / 10

¿Es el dubstep un estilo devaluado? Tenemos la suerte de que la prensa musical –junto con la deportiva, ¡sí!– son actualmente un remanso para quienes no quieren oír ni hablar de finanzas, la cantarela de enfermo crónico que, día tras día, plaga los titulares de los periódicos aquí en Europa. Pero imagínense por un momento que hubiera agencias de calificación para géneros musicales, estilo Standard & Poor’s (se podría llamar Standard & Bass): seguramente se cebarían con el dubstep, que ahora es percibido por muchos de sus oyentes como una comodidad para horteras, un lujo para nuevos ricos, cuando en una época ya lejana el estilo –y más recientemente su continuum inmediato, el post-dubstep– era puritito avantgarde. El énfasis en los clichés más chillones y la eliminación de todo lo que signifique ambigüedad, complejidad, tensión creativa, han inflado la burbuja especulativa del wobble: seguramente quien la reventará será Skrillex, ese jovenzuelo medio nerd, medio gótico que, en palabras de nuestro compañero Iván Conte, ha convertido el género en algo parecido al glam metal de los 80s: Poison, Mötley Crüe y otras melenas catastróficas para la capa de ozono.

En las antípodas de tanto ladrillazo musical se encuentra Takeaki Maruyama (alias Goth-Trad), músico y lutier de todo tipo de instrumentos imposibles, con un bagaje que le ha llevado del noise al ambient y de éste al grime, siendo el dubstep su estación más duradera: sus parámetros estilísticos permiten volcar todas estas influencias, cosa que quizás garantice la supervivencia del género –chequeen la historia del dub en los 80s y 90s–. “New Epoch” es su cuarto LP, primero en el sello de Mala, en el que ya ha publicado varios maxis. Pero no se esperen el dubstep orientalista de pegada inmediata de temas como “Back To Chill”: aquí hay más chicha. El álbum se abre con la cinemática “Man In The Maze”: cuerdas en pizzicato estilo Wiley, bajo en proceso de licuefacción y melodía de piano evocadora. Mucho espacio. Aires de soundtrack yakuza y constatación de que la industria cinematográfica podría ser una senda futura para Maruyama-san. Remarcables son los matices melódicos que aparecen a lo largo de todo el álbum, melancólicos en el caso de la minimalista “Strangers”, con un punto electroacústico y armonías de teclado estilo Detroit. No sólo explora su faceta ambiental: aquí también hay castañazos en toda regla como “Departure”, un tema de techno-dubstep muy en la línea del sello Hessle Audio. De su pasado más ruidoso proviene “Airbreaker”, un banger de sonido ácido y saturado para bailar con el meñique y el índice levantados. El dubstep más clásico, con conexión reggae muy a lo Digital Mystikz, lo encontramos en “Babylon Fall”, junto al legendario Max Romeo, el mismo de “Chase The Devil”, conocido en todas las raves gracias al sampleado de The Prodigy. El disco acaba tal y como empezó, cinemático, con “New Epoch” y su introducción de teclado descacharrado estilo James Blake. Resumiendo: gran colección de temas, disco bastante bueno y ganas de soundtrack para la próxima vez.

“Departure”

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