Never Never

Álbumes

Micachu & The Shapes Micachu & The ShapesNever

7.2 / 10

Micachu And The Shapes llevan años haciendo lo que les da la gana: canciones deconstruidas, rotas, de poco más de dos minutos, con una aproximación punk, un espíritu totalmente anárquico y con unas melodías que juegan a esconderse tras capas de distorsión y ruido. Una fórmula que recuerda a Deerhoof, no apta para todos los públicos, pero totalmente disfrutable por quien decide dejar de lado estereotipos absurdos sobre lo que debe ser una canción pop. Mica y los suyos no hacen pop al uso, sino que se sacan de la manga una concepción experimental del mismo, mucho más acorde en realidad con el siglo XXI.

Si bien el trío liderado por Mica Levi sigue fiel a sus principios estéticos, también es cierto que en “Never” hay ligeras novedades, que pueden pasar desapercibidas en una escucha rápida, pero que marcan un punto de inflexión en la carrera del trío. Tal vez conscientes de que la baza del factor sorpresa ya no juega a su favor, Micachu And The Shapes han optado por entregar con “Never” canciones que parecen más elaboradas, que suenan más sólidas y en las que esa falsa sensación de improvisación que transmitían antes se diluye ahora en favor de unas melodías en las que hay menos espacio para la casualidad. “Slick”, por ejemplo, muestra a unos Micachu más controlados, más maduros, quizá. Pero ojo, que aún hay espacio para las sorpresas de la mano de canciones como “Nowhere”, totalmente acelerada, con gemidos incorporados y que sorprendentemente recuerda a ese pop que militaba en los 90s desde la independencia más absoluta a través de sellos como K Records o incluso de compañeros de discográfica como The Pastels.

Con su debut, “Jewellery” (Rough Trade, 2009), sorprendían, pero a duras penas supieron sobrepasar el mero ejercicio de estilo. Con “Never”, en cambio, parece que por fin hayan encontrado el equilibrio entre la experimentación y lo sólido sin naufragar en el caos, un riesgo más que plausible cuando se opta por intentar poner orden en el caos o de buscar la belleza a través de la distorsión y la deconstrucción: ahí este ese “Nothing” como mejor ejemplo, que pese a su aparente radicalidad en realidad bebe de las melodías de las bandas más clásicas de los 50, aunque sólo puede apreciarse si uno no se queda en lo meramente anecdótico... porque como todo “Never”, el disco exige a quien lo escucha no sólo atención, sino un esfuerzo (tampoco excesivo) para no quedarse sólo en lo anecdótico.

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