Negative Fascination Negative Fascination

Álbumes

Silent Servant Silent ServantNegative Fascination

7.5 / 10

Tras el cierre de Sandwell District, los productores que habían encontrado cobijo en ese oasis del hard techno se empiezan a buscar la vida, y el primero en encontrar hogar –concretamente en Hospital Productions, el sello de Dominik Fernow (Prurient, Vatican Shadow), hoy convertido a la religión del bombo de dientes apretados– ha sido Juan Mendez. La ocasión le ha venido que ni pintada. De hecho, no parece haber otro rincón editorial más adecuado para que el productor de Los Ángeles profundice en su línea de expresión, que consiste en un medido equilibrio entre el bombo firme y erecto y un acompañamiento tenso de texturas violentas, casi siempre tejidas a partir de siniestras grabaciones de campo. De hecho, en “Negative Fascination” –primer y único álbum de Mendez es más de 15 años de trayectoria– se aprecia un avance de la idea hacia posiciones más libres. Los maxis que había venido firmando de 2006 hasta hoy como Silent Servant tanto en Sandwell District como en Historia Y Violencia, por lo general, se sostenían sobre un 4x4 industrialoide que arrollaba como un panzer o una manada de elefantes a la carrera. Los siete cortes del vinilo, en cambio, envuelven de manera más sibilina y su arquitectura es menos obvia.

“Temptation & Desire”, por ejemplo, tiene un efecto letal y golpea el mentón con saña, pero no sigue a rajatabla las reglas del techno de la escuela Regis / Surgeon: parece una recreación gótica, o minimal wave, de uno de sus propios cortes de techno agresivo, con un bajo chamuscado, cajas arrítmicas y un bombo también roto; por encima, un sinte antiguo que suena como salido del infierno, pero también de un viejo disco de Cabaret Voltaire. Como “Temptation & Desire”, hay varias piezas en este álbum que se salen por la tangente de lo esperado en un primer momento. “A Path Eternal” es un corte ambiental que deja frío en el cuerpo, con una voz que parece la de un predicador alien por debajo, propia de los Coil más místicos, y “Moral Divide (Endless)” gira alrededor de un patrón rítmico roto, como de banda new wave hecha pedazos y con los sintes oxidados. Mendez, sin duda, es un hombre de los 80 que se mantiene en forma tras una larga carrera dirigiendo el sello Cytrax –por entonces firmaba como Jasper, era íntimo de Kit Clayton y actuó en un Sónar de hace más de diez años– y ahora trabajando el techno con la libertad que dan la experiencia y la sabiduría de tanto tiempo.

Equilibrando la balanza, están los trallazos 4x4 de “Negative Fascination”, en particular “Invocation Of Lust” –que parece tener un desarrollo aparentemente ácido en su mismo corazón, aunque no sea mediante una 303 regular, que crea esa sensación de dinámica imparable aunque la pieza discurra a muy pocos bpms–, la crispante “The Strange Attractor” y, para acabar, ocho minutos largos de techno surgeoniano –bombo rodillo y capas ambientales de una frialdad paralizante, a la vez que hermosa, cubriéndolo todo por encima– que llevan el explícito título de “Utopian Disaster (End)”. Así, el balance de Silent Servant no puede ser más que positivo en su primer esfuerzo más allá del EP compartido o el vinilo de dos cortes de magma rítmico en bruto para DJs biliosos. Demuestra que sus sensores están vivos, que tiene frescas sus raíces y que es de los pocos productores de hoy que aún son capaces de darle una vuelta decisiva al techno asesino y encontrar caminos de progreso. “Negative Fascination” también es un órdago para todos los demás jugadores que están en su mismo tablero: un reto de cara a Vatican Shadow cuando se decida a firmar un álbum nuevo de inspiración techno, y una advertencia a Regis y Surgeon para cuando vuelvan a firmar material como British Murder Boys. Un reto se resume en dos palabras: “superad esto”.

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