Nausea Nausea

Álbumes

Craft Spells Craft SpellsNausea

7.7 / 10

Craft Spells, el proyecto de Justin Paul Vallesteros, ha sabido crecer más allá del hype de la escena que les vio nacer. Ha habido algún que otro traspiés en su aún corta carrera (su Gallery EP, algo falto de ideas, poco fresco, parecía una colección de descartes con un sonido demasiado parecido al de su obra inicial, Idle Labor), pero este segundo largo les vuelve a poner en la pista adecuada. Craft Spells han entregado un trabajo inteligente, optimista, atrevido si lo comparamos con el estándar definido por su trabajo previo. Y eso a pesar de que su gestación ha estado marcada por la contrariedad. Al menos en este caso, los problemas iniciales parecen haber azuzado la creatividad.

El silencio de dos años en el que ha estado sumido el proyecto se debe, fundamentalmente, al “bloqueo del escritor” que sufrió Vallesteros tras su mudanza a San Francisco. El de Stockton esperaba encontrar una escena vivaz de la que poder sacar inspiración, pero chocó con el garage rock que tanto gusta por allí. Lo que la ciudad le ofrecía tenía poco que ver con sus intereses, así que nuestro joven protagonista acabó optando por volver a su zona segura. O sea, regresar a la casa de sus padres en Lathrop, California, como mejor refugio desde el que volver a escribir canciones. Y se forzó a hacer cambios: Vallesteros decidió dejar de lado esa guitarra que tanto ama para probar a entrenarse con el piano. Y la cosa cuajó: al final ese es el instrumento con el que ha escrito todas las canciones de este disco. Nausea, el título, hace referencia a lo que Vallesteros sintió viviendo en ese limbo entre la ciudad y los suburbios, dedicando sus días a saciar su reconocida adicción a las redes sociales, a la música de Emmit Rhodes y a la lectura de Mishima.

A la luz de esas coordenadas, sorprenden los resultados. Nausea es más luminoso de lo que cabría esperar de un tipo que ha sentido tanto bloqueo emocional. La pieza que le da título tiene un aire esperanzador, con unas voces envueltas en coros muy a lo Slowdive. El piano, sin duda, le da un punto entrañable al asunto, una candidez que ya se encontraba en su obra pretérita, pero que aquí cobra más significado y valía. Piezas como Komorebi son exactamente lo que le pedíamos al EP: signos de una evolución clara en un artista que había demostrado un talento indudable. Es todo melancolía, reforzada por unas cuerdas hermosísimas. Difícil no caer enamorado con cortes como éste. Pero que nadie se asuste: las guitarras no han desaparecido del todo. En Changing Faces hacen acto de presencia. También en Twirl, que bien podría estar firmada por compañeros de sello como Beach Fossils o Wild Nothing.

Uno acaba la escucha con la sensación de que en Nausea no sobra nada. Ni siquiera un tema instrumental, ni Dwindle, quizá la más lánguida del lote, pero igualmente relevante. Siempre hay algo a lo que agarrarse, desde la voz delicada de Vallesteros a las progresiones de las cuerdas. Es un disco que gana en las texturas, mucho más enriquecidas que en su álbum de debut, y que consigue sacar de la chistera sonidos realmente mágicos. A la altura de If I Could, si no antes, queda claro que estamos ante unos Craft Spells diferentes, con esos ritmos rotos casi downtempo.

Estamos ante un álbum inspirado y atrevido, un valioso paso al frente para una banda que ha sabido sobreponerse al pequeño resbalón que supuso su EP de hace dos años. Un trabajo que nada tiene que ver con sentimientos negativos como el hastío o la ansiedad, sino que embriaga con su sonido optimista y feliz. Buen retorno.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar