Narcissus Narcissus

Álbumes

Pacific! Pacific!Narcissus

7.1 / 10

VULTURE MUSIC

Los suecos Bjorn Synneby y Daniel Hogberg se parapetan tras una doble coartada conceptual para darle cobertura al que es su segundo trabajo tras “Reveries”: por una parte, se espera que en los próximos meses se estrene en su Gotemburgo natal un ballet basado en estas canciones; por la otra, aluden a la mitología y a Narciso reflejado en el agua. “Narcissus”, en cualquier caso, pese a su hilo narrativo, habita en dos terrenos diferenciables: el de los ambientes de ciencia ficción que tienen tanto de space disco como de vestigio revival de la electrónica que en su tiempo catapultó a Jean-Michel Jarre a la categoría de marciano amante del therèmin y los viajes interestelares, y también las justas dosis de baile deudoras del french house –por alguna razón, a Pacific! siempre se les ha colgado el sambenito de ser una versión renovada de Daft Punk (aunque aquí también hay espacio para momentos más pausados)–. Pacific! ni abren ni descubren un espectro sonoro novedoso, pero ese halo de serie B que desprenden la mayoría de sus composiciones ya merecen que les prestamos un mínimo de atención en estos tiempos en los que el beat apenas tiene intenciones e interpretaciones narrativas.

Desde su inicio, “Arcadia”, dejan claro que su posicionamiento retrofuturista es uno de sus mayores puntos a favor. El sonido podría formar parte de una hipotética banda sonora de una invasión extraterrestre –o de un film de John Carpenter, si me apuran–, es algo que, desde el primer minuto, puede observarse como uno de los principales recursos estéticos que se van a explotar a lo largo de estas once canciones junto con el uso (y abuso) del clavecín como superviviente histórico del sonido metafísico. No sabemos qué dirían de esta reiterada explotación instrumental Bach o Frescobaldi, dos de los máximos exponentes de la música para teclado en el Barroco, pero seguramente estarían encantados de comprobar que su legado ha sobrevivido hasta el día de hoy, aunque sea por vías tan poco ortodoxas como ésta.

Del mismo modo en que “Arcadia”, “Cupid” o “Halfheart” cohabitan en un mismo espacio sensorial en forma de interludios que intentan distanciarse del resto de piezas, Pacific! también saben explorar el otro extremo. Quien piense que el baile trasnochado no tiene lugar en el álbum siempre podrán agarrarse como un clavo ardiendo a “Venus Rising” –una interpretación espacial del “Lovely Head” de Goldfrapp que acaba sobresaturando al oyente cuando eclosionan todos los efectos y sintetizadores– y el tema que da título al álbum, seis minutos de bombo a la parisina y melodías sintetizadas en plan Moroder que harán que a Vitalic se le haga la calva agua y que alcanzan su plenitud y esplendor cuando una guitarra eléctrica ruge de la nada, fantasmal, en los últimos minutos del corte.

Teniendo en cuenta que Pacific! han pensado el disco como una unidad cohesionada y medida al milímetro, es lógico comprender por qué las piezas vocales que fueron la base de “Reveries” ahora están de más. Cuando aparecen, resquebrajan el ritmo de un largo cuyo mayor polo de atracción recae más en la sugestión atmosférica que en el pop electrónico más evidente. La parte vocal de este viaje bizarro por el cosmos se puede escuchar en el Beach Boys meets Hot Chip de “King Of The Night” o en la imitación de Sally Shapiro en “Unspoken”. Éstas son las canciones de escucha más inmediata, pero se esfuman rápidamente de la memoria porque, en el fondo, acaban manchando las auténticas (y buenas) intenciones del dúo sueco: algo así como intentan emular, más de treinta años después, el “Oxygène” de Jarre.

Sergio del Amo

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar