Your Naked Ghost Comes Back At Night Your Naked Ghost Comes Back At Night

Álbumes

On OnYour Naked Ghost Comes Back At Night

7.8 / 10

On  Your Naked Ghost Comes Back At Night TYPE RECORDS

On es el proyecto transoceánico que comparten el francés Sylvain Chauveau y el norteamericano Steven Hess. Culos de mal asiento los dos, al primero ya deberían conocerle porque en esta santa casa solemos hablar de sus discos en solitario (la última vez fue con la reedición de The Black Book Of Capitalism, en Type), a medias (el muy bucólico Roman Anglais, junto a su actual señora, Felicia Atkinson) o en grupo (aparte de On mantiene otros dos proyectos: Arca y Ensemble 0), y siempre lo hacemos para bien. Y al segundo deberían empezar a conocerle porque, además de las numerosas bandas en las que milita ( Pan·American, Fessenden, Drop Ensemble, Haptic) va repartiendo jugosas colaboraciones por el mundo, junto a tipos tan recomendables como Greg Davis, Miles Tilmann o Robert Hampson. Con semejantes agendas, y con tanta distancia de por medio, es normal que el proyecto avance a trompicones y que tanto Hess como Chauveau entiendan On como un vehículo para trabajar con improvisaciones (el primero aporta percusiones y pianos preparados; el segundo pianos, guitarras y una maleta llena de efectos), cosa que les obliga a juntarse durante unas semanas cada vez que quieren realizar alguna de sus contadas giras o publicar alguno de sus aún más escasos discos.

Tal vez para combatir esa falta de continuidad, On tienen una particularidad más, y es que cuando graban un disco dejan la post-producción y las mezclas en manos de un tercer músico, que aporte una visión externa a las piezas que han grabado y las convierta en algo extraño hasta para ellos mismos. Por supuesto, no eligen a cualquiera: para su segundo disco, “Second Souffle”, confiaron la misión a Pierre-Yves Macé, un músico con formación clásica y gran afición por los drones (busquen sus discos en Sub Rosa y Tzadik), que llevó las grabaciones originales hacía lugares al borde del silencio: mantras delicados, de naturaleza prácticamente líquida, cuya superficie pellizcaban de vez en cuando las notas de piano y guitarra. Y para su primer disco, este “ Your Naked Ghost Comes Back At Night” que Type reedita ahora (Les Disques Du Soleil Et De L'Acier lo publicó por primera vez en 2004), escogieron a Helge Sten, otro culo de mal asiento, y otro tipo al que deben conocer. Porque, aparte de manejar el portátil y los cacharros de hacer ruido en los poderosos Supersilent, además de producir discos de ingrávida belleza a su señora, Susanna, es el tipo que se hace llamar Deathprod cuando graba en solitario. Y Deathprod, como ya sabrá cualquiera que haya acariciado los satinados bordes de la caja que Rune Grammofon editó en 2004, recopilando el grueso de su obra grabada, es el auténtico padre espiritual de ese ambient de drones amenazantes y oscuridad esencial que tanto gusta en los cuarteles de Type Records.

De hecho, y aunque no llega a los niveles de perfección del material incluido en esa caja (negrísima, tanto por fuera como por dentro), es posible considerar “Your Naked Ghost Comes Back At Night” como una extensión del trabajo de Deathprod. Primero, porque la intervención de Sten es tan profunda que resulta muy difícil rastrear las grabaciones originales de Hess y Chauveau. Y segundo, porque las líneas maestras con que están construidas las piezas son las mismas que el productor noruego suele utilizar. A saber: control obsesivo de los volúmenes, uso extensivo de la baja velocidad (bajísima: en cortes como “Facade” la música parece suspendida en el aire, inerte), drones de naturaleza ventosa y granular inundando el fondo de todas las piezas, sonidos capaces de disturbar los nervios más afilados (los asfixiantes golpes distorsionados que recorren “Too Many Demons Still Haunt This Land”, por ejemplo) y una extraordinaria capacidad para manejar los recursos de la tensión ambiental. Poner la aguja sobre este disco, en fin, es como asomarse a un universo decrépito y desolado, en el que los elementos melódicos hace tiempo que desaparecieron y la poca luz que baña la tierra es fría y blanquecina. Sólo en los últimos compases de “The Lonesome Poetry Of Mark Rothko”, la larga pieza que cierra el disco, permite Sten que se reconozcan algunos trazos de musicalidad, arpegios de guitarra alargados de manera artificial, que se desvanecen en el horizonte como anunciando una tormenta. Si el director de cine John Hillcoat fuera más listo (y también menos amigo de Nick Cave, claro), habría escogido estas piezas como banda sonora para su adaptación de La Carretera, la desesperanzada novela de Cormac McCarthy. Y sólo con eso, ya tendría la mitad del trabajo hecho.

Vidal Romero

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