Naked Acid Naked Acid

Álbumes

Valet ValetNaked Acid

7.3 / 10

KRANKY

Honey Owens cuenta que la idea detrás de “Naked Acid”, su segundo álbum como Valet, era moldear su sonido con formas más propias de la música que escucha todo el mundo. O algo parecido. Y es que la intención de convertir los mantos de distorsión que cubrían Blood Is Clean ( Kranky, 07) en canciones, de hacer que las melodías o el ritmo primaran sobre la maraña ambiental hecha con pedales y electricidad que había alimentado aquel disco, acabó diluyéndose durante la preparación de estos siete temas. Aunque no del todo: la segunda mitad de “Naked Acid” coquetea con una psicodelia más abrupta en “Babylon”, el blues anaranjado de “Fire” o las cajas de ritmos en “Streets”. Las líneas de guitarra ya no se deshacen en drones, o no tanto (especialmente en “Fire”, que podría ser una balada sobre dejar de tomar drogas), y la voz gana altura. Pero los efectos de su música, incluso bajo una apariencia distinta, siguen intactos. Owens lleva años anclada en la escena de Portland y sus manos han arropado el trabajo de gente como Nudge, World o Jackie-O Motherfucker. Ahora toca el bajo en los directos de Atlas Sound. En Valet teje mimbres de guitarras y efectos a partir de tomas únicas grabadas en directo y tratadas más tarde. “We Went There” (con Adrian Orange), “Drum Movie” o “Kehaar” , que abren el disco sucediéndose, entroncan directamente con el sonido de “Blood Is Clean”, aunque sin la herencia exótica de las percusiones, que aquí suenan frías y menos huecas. “Naked Acid” abre pistas sobre hacia dónde girará este proyecto y explora territorios donde la música de Owens gana entidad y nuevas texturas sin perder aura. Algo aún tiembla. Late primitivo, dentro, muy cerca.

Juan Monge

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