Nah und fern Nah und fern

Álbumes

Gas GasNah und fern

6.9 / 10

Gas Nah und fern KOMPAKT

Recuerdo que la primera vez que escuché un disco de GAS en una tienda fue amor a primera vista, una de esas veces que algo está sonando como música de fondo y termina yéndose a casa contigo (todos hemos visto "Alta Fidelidad", ¿verdad?). Debía ser 1998, porque el disco en cuestión fue "Zauberberg", el segundo que publicó Wolfgang Voigt bajo este alias, y también porque en aquella época me interesaba toda la música que hacía bandera del error digital, esas corrientes del techno y el ambient que jugaban con clicks'n'cuts (término, por cierto, que aún no se había inventado). Para que se hagan una idea, el "Systemisch" de Oval llevaba más de un año pegado a mi reproductor y Porter Ricks eran lo más: si algo crujía en el fondo de la mezcla, a mí un escalofrío de gustirrinín me recorría la espalda.Yo entonces no lo sabía, pero Voigt era también responsable de Mike Ink, de Studio 1, había grabado a medias con Jörg Burger el maravilloso "Las Vegas" y, en fin, en su abultado currículum se amontonaban los discos y los alias por decenas. Para que se hagan una idea de su importancia, hablamos del tipo que sentó las bases del sonido Colonia (y, por extensión, del minimal techno), del ideólogo del emporio Kompakt, del responsable de cómo suenan los clubes en medio mundo, para bien y para mal. "Zauberberg", sin embargo, era otra cosa. Yo nunca había escuchado nada igual: aquello era algo volátil y (ejem) gaseoso, música deshilachada, que por un lado parecía tener un aire clásico (no por casualidad: gran parte de lo que escuchaba eran samples manipulados de obras de Wagner o Schoenberg), por otro resultaba casi telúrica (de nuevo algo premeditado: la inspiración de GAS se encuentra en la campiña alemana, eso sí, estudiada al trasluz de un puñado de ácidos), y siempre se antojaba magmática y acariciadora. Aquello era enfermizo y anestésico, aquello era profundamente hermoso.Para mi felicidad, el proyecto se extendió dos discos más allá: los cada vez mejores "Konigsforst" y "Pop", antes de que a Voigt le diera un siroco y decidiera dejar la vida pública. Ahora, sin embargo, el tipo ha decidido volver, y para celebrarlo, ha publicado este "Nah und fern", una cajita que recopila los cuatro discos de GAS, primorosamente empaquetados y remasterizados, para fomentar el goce de todos los sentidos. Y aunque podríamos ponernos puntillosos y preguntar por qué no están incluidos los tres EPs que completan la discografía, sería quejarse por vicio: este es uno de esos artefactos que hay que tener en casa, entre el María Moliner y el Simoné Ortega. Conocimiento básico, señora. Vidal Romero

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