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Álbumes

Biosphere BiosphereN-Plants

8.3 / 10

Biosphere  N-Plants TOUCH

Poco se imaginaba Geir Jenssen, artífice del apasionante proyecto ambient Biosphere, que unas semanas después de finalizar la grabación de su último disco, “N-Plants”, el planteamiento conceptual de éste se convertiría en uno de los argumentos proféticos más escalofriantes que se han vivido en el universo musical desde la portada de “Party Music” de The Coup. El músico noruego había invertido un tiempo meditando y reflexionando sobre la reconstrucción de Japón tras el cataclismo nuclear de la II Guerra Mundial, y en ese proceso se quedó fascinado y sorprendido por el hecho de que en un espacio geográfico tan propenso a los seísmos muchas centrales nucleares del país estuvieran construidas y levantadas tan cerca del mar. Y ese fue el núcleo temático y conceptual que dio forma a un disco cuyo título no puede ser más descriptivo y elocuente. Poco después de acabar el álbum, curiosamente un 11 de marzo, un tsunami arrasaba el país asiático y como consecuencia de su acción una serie de explosiones en la central nuclear de Fukushima encendieron todas las alarmas y reactivaron viejos debates. El resto de la historia es conocido por todos.

Está claro que sin el peso de la desgracia y de la coincidencia fatídica, el impacto de “N-Plants” sería cuanto menos distinto. Su carácter visionario y la influencia emocional del desastre sobre el contenido musical juegan un papel importante e indisociable en la historia de esta grabación, pero ni mucho menos decisivo o imprescindible. Y es que al margen de casualidades, estamos ante uno de los mejores álbumes publicados por Biosphere hasta la fecha, de rotunda ambición creativa y fascinante desarrollo expresivo. De hecho, así de entrada, estamos ante una obra sorprendente dentro de los márgenes del proyecto, que nos ha acostumbrado a lo largo de los años a una sucesión de referencias de clara ascendencia ambient, en algunos capítulos de corte radicalmente aislacionista, en las que el drone asumía todo el protagonismo. Aquí, en cambio, la factura es más artesanal, meticulosa y variable y el baile de texturas, sonidos y herramientas de trabajo notablemente más rico y orgánico.

Además, Jenssen ha querido darle dinamismo rítmico y empuje a sus canciones, suministrando beats en casi todas las piezas y acercándose sin pudor a posturas de IDM vintage que cambian por completo la percepción que podíamos tener de su propuesta estos últimos años, como si esto fuera un retorno consciente y meditado a sus inicios con “Microgravity” y “Patashnik”, además de un punto y aparte en su tránsito más gélido y hermético. Maduro, serio, emocionante y profundo, muy inspirado en su manera de cuidar los desarrollos y darle énfasis al tono casi cinematográfico del viaje, este Biosphere invoca de nuevo el espíritu de Global Communication o The Orb en un contexto de reflexión y perspectiva crítica que añade empaque y rotundidad a su propuesta. Uno de los títulos de la temporada.

Julio Pardo

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