My Best Friend Is You My Best Friend Is You

Álbumes

Kate Nash Kate NashMy Best Friend Is You

7.5 / 10

Kate Nash  My Best Friend Is You FICTION / UNIVERSAL

Con la fiebre de Myspace ya extinguida, Kate Nash era consciente de que tenía que alejarse de esa etiqueta de Lily Allen bonachona que le había perseguido desde que en 2007 consiguiera el número uno en las listas británicas con “Made Of Bricks”. Podría haber seguido el camino fácil dosificando nuevamente ese pop de inofensiva verborrea adolescente y directrices pianísticas con el que se presentó al mundo, y sin embargo parece que la joven británica no se encuentra cómoda en ese corsé que se autoimpuso. En sus últimas presentaciones en vivo se ha negado a entonar “Foundations”, algo que no tiene ninguna lógica si consideramos que la canción que ha sido su mayor hit hasta la fecha. ¿Quizás renegar de tus triunfos es lo más cool en nuestros días?

Junto a Bernard Butler –guitarrista y miembro fundador de Suede, a la vez que productor de Duffy y Black Kids, entre otros– Nash se ha dejado llevar por la estela de las riot grrrl y se ha empapado del sonido de Sonic Youth para ampliar los horizontes de su sonido. Tales influencias podrían haber supuesto un suicidio mainstream de dimensiones estratosféricas para nuestra protagonista, aunque la exploración estilística que se enorgullece de presentarnos en este “My Best Friend Is You” ha supuesto la sorpresa más llamativa de un álbum que muchos pensábamos que tiraría por una línea continuista.

Como si se tratara del nuevo álbum de una de las Ronettes, la sombra del muro de sonido de Phil Spector se alarga muchísimo en el punto de inicio del disco, la pesimista “Paris” y ese single que, con las escuchas, se va haciendo cada vez más adictivo: “Do-Wah-Doo”, canción por la que The Pipettes hubieran matado con tal de tenerla en “We Are The Pipettes”. Luego está “Kiss that Grrrl”, tema en el que vuelve a darnos muestras de su sentido del humor antes de reivindicar a Los Campesinos! en “Don’t You Want To Share The Guilt?”. Y llegados a este punto en el disco ya está todo dicho, ya no llega nada realmente sorprendente, porque incluso una canción como “I Just Love You More” ya llevaba circulando por la red desde hacía unos meses.

No sabemos realmente si Kate Nash se ha visto influenciada por Karen O, Elastica o The Breeders, pero el caso es que esta veinteañera traviesa ha decidido sacar su pose catártica –plenamente expresada, precisamente, en esa misma “I Just Love You More”–. De lo que sí podemos estar seguros es de que durante la gestación de su segundo álbum Nash ha acrecentado considerablemente los archivos de art-rock en su disco duro. También de que continúa con su manía de firmar temas cuyas letras puedan resumirse en un par de versos –“Play”, canción del primer disco, ya era así de minimalista–, y además aprovecha para renovarse como descarada abanderada del feminismo a lo Le Tigre o Bikini Kill –la ensoñadora “I’ve Got A Secret” tiene pinta de ser una confesión del tipo “salgo del armario”–. Y hay más: “Mansion Song” critica directamente la figura de las groupies como mero objeto de usar y tirar –aquí le sale a Kate la chabacana que lleva dentro; el discurso introductorio que se gasta le podría traer problemas ante la censura inglesa–, dando así por concluido el segmento del álbum en el que se reinventa a sí misma radicalizando su propuesta y avistando unos terrenos que pocos –por no decir nadie– hubieran pronosticado hace tres años.

Acompañada de un simple piano –se parece mucho a Regina Spektor en “Pickpocket”– o de una guitarra española –en “You Were So Far Away” aflora de nuevo la feminista vengadora que lleva dentro–, Nash hace frente a los últimos minutos de su nuevo largo alejándose de pomposidades, abrazando el “menos es más” y rematando la jugada con un listado banal de todas aquellas cosas que detesta – “I Hate Seagulls”–, dejando un sinfín de preguntas en el aire acerca del rumbo que decidirá tomar definitivamente en sus próximas entregas. Sea como fuere, “My Best Friend Is You” no dejará indiferente ni a los que ya la conocían dado su hype de hace unos años ni a quienes, ya a toro pasado, se enfrenten por primera vez a sus simplistas a la par que sinceras letras.

Sergio del Amo

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