We Must Become The Pitiless Censors Of Our Lives We Must Become The Pitiless Censors Of Our Lives

Álbumes

John Maus John MausWe Must Become The Pitiless Censors Of Our Lives

8.6 / 10

John Maus  We Must Become The Pitiless Censors Of Our Lives

UPSET THE RHYTHM

Lo siento, John Maus. A mi entender te equivocas. Decir que has fracasado a la hora de alcanzar con este disco nuevos límites artísticos creo que no hace justicia a la verdad. Siento contradecirte, pero para mí esto sí es un avance. Un paso al frente en esa línea que dibujan “Songs” (2006) y “Love Is Real” (2007), y la confirmación de que con cada nuevo álbum te superas como compositor. Es tu disco menos rudimentario, el que anota con mejor puntería tus aptitudes musicales y el que transmite una mayor sensación de sacrificio, de haberte guardado ases en la manga a la hora de grabarlo. Todo eso tiene premio. Se traduce en un sonido más sensible y confiado, un sonido que, sin alejarse nunca de esas autoimpuestas fronteras lo-fi en que te mueves, condensa mejor las ideas organizándolas en un repertorio de estructura firme, visible, menos dispersa, sí, que las propuestas en tus otros discos. Recibe por ello mi más sincera enhorabuena.

A estas alturas, ya debes haber deducido que “Pitiless Censors” es para mí toda una debilidad. No me atrevería a decir que el lanzamiento más importante de tu enigmática carrera, creo que ese honor sigue siendo para “Love Is Real”, pero sí mi nuevo predilecto. En él reconozco tu intento más certero a la hora de encontrar ese espacio propio que sólo te pertenezca a ti. La coyuntura temporal, claro, también te favorece. Está de tu parte. Porque, aunque quizá ni sepas que lo eres, este era el momento para que un mesías hipnagógico como tú se pronunciase. Del mismo modo que han venido haciendo tus otrora compañeros Ariel Pink y Noah Lennox. Igual que “Before Today” el año pasado y “Tomboy” este. Me parece que vuestros talentos los ponen en marcha las mismas turbinas y te considero igual de maestro que ellos a la hora de equilibrar polos opuestos como lo sagrado y lo hedonista, como lo elegíaco y lo frívolo. Igual de maestro e incluso más atrevido si cabe, mira lo que te digo.

Por todo eso quiero darte las gracias. Por seguir recordándome a Joy Division y a Suicide, y por haber añadido a la ecuación nombres como los de OMD, Moroder o el Gary Numan más homo. Gracias también por recuperar sin ningún miedo antiguos presupuestos estéticos como los de “Too Much Money”, por revisitar junto a Molly Nilsson su “Hey Moon” de 2008, por las texturas y los textos, por las campanas a lo lejos, por intentar matar al policía que todos llevamos dentro ( “Cop Killer”) y conseguirlo, por ese título prestado de Alain Badiou tan acorde con los tiempos que vivimos, por la portada nocturna y marina... Por sublimar, en definitiva y una vez más, la decadencia de la belleza. Ah, y sobre todo, no se me puede olvidar, gracias por haber dado forma a esa cascada de sintetizadores llamada “Believer”: me empapo cada vez que la escucho, sudan mis manos, quiero llorar. Con ella has conseguido, efectivamente, que sea imposible no creer en ti. Felicidades. Cristian Rodríguez

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