Multistability / UL8 Multistability / UL8

Álbumes

Mark Fell Mark FellMultistability / UL8

7.1 / 10

Mark Fell Multistability / UL8 RASTER-NOTON / EDITIONS MEGO

A Mark Fell siempre le ha interesado el software a la hora de hacer música. Tanto los programas de creación musical (secuenciadores y cajas de ritmo) como los de procesado de sonido (sintetizadores virtuales, filtros LFO y todo tipo de efectos) son herramientas que utiliza para llevar a cabo sus ideas. Ideas que parten de postulados filosóficos, de ocurrencias matemáticas, de necesidades espaciales que presentan los lugares en que monta sus instalaciones: cualquier cuestión que pueda tener una traslación física (en los dos sentidos de la palabra) es un buen punto de partida para él. Es una afición que además le viene de lejos: desde hace más de diez años tiene en marcha un proyecto junto a Mat Steel, SND, con el que investiga las posibilidades del ritmo y de la creación digital de sonidos. Un proyecto que a finales de los noventa y principios de la década pasada produjo varios de los discos más interesantes en el entorno de los clicks'n'cuts y que todavía hoy resulta aventurero y radical, aunque a veces cueste seguirle la pista. Y mucho antes que eso, cuando todavía era un crío que escuchaba los discos de su hermano, ya había decidido que lo suyo eran los sintetizadores y la música electrónica. Una época de la que recuerda especialmente los flamantes altavoces Celestion UL8, que le hicieron apreciar las virtudes de The Human League, Fad Gadget o Kraftwerk, decantando sus preferencias hacia el mundo de la música electrónica en detrimento del rock y del pop, de las guitarras y las baterías. Poco tiempo más tarde, el joven Fell conseguía que un vecino le prestara un sintetizador monofónico y se agenciaba una caja de ritmos de segunda mano: un equipo mínimo, con el que comenzó a hacer música.

Desde aquella época esos altavoces han sido el ojito derecho de Fell, que ha perseguido a su hermano durante más de veinte años hasta que ha conseguido que se los regalara (ahora lucen en el salón de su casa, y según parece siguen sonando estupendamente). Y lo primero que ha hecho con su flamante adquisición es grabar un disco que de alguna manera recupera esas sensaciones que le producían siendo un niño. “UL8”, que así se llama el invento, está pensado precisamente para aprovechar las carencias de los altavoces, que al no ser monitores de estudio no reproducen ciertos rangos de frecuencia, pero también sus virtudes: ese sonido cálido que tiene conquistado a nuestro hombre. También está construido utilizando un sistema virtual que reproduce las condiciones del equipo primitivo con el que Fell dio sus primeros pasos. Crudo y arisco, el disco reduce a su mínima expresión ritmos y zumbidos, y los organiza según complejas fórmulas matemáticas, hasta dar forma a un discurso que es vibrante y salvaje en la superficie, pero que luego descubre una extraña lógica interna. Al menos hasta que llega la última pieza del disco, un “Death Of A Loved One” que Fell dedica a un tío suyo, muerto hace poco, y que superpone chasquidos rítmicos a una base de sintetizadores triste y melancólica, de tonos fúnebres: Mark Fell nunca sonó más accesible.

Casi al mismo tiempo aparece en las tiendas “Multistability”, un disco mucho más vibrante y cálido que “UL8”, y también mucho más cercano a lo que hace con SND. El punto de partida aquí es el concepto de multiestabilidad, que según la teoría de la Gestalt es un efecto que se produce cuando un observador percibe un objeto de una manera estable en el interior de un sistema de patrones complejo. Esto, trasladado a conceptos sonoros, quiere decir que Fell construye patrones rítmicos en los que la progresión se deja, de nuevo, en manos de complicados logaritmos matemáticos. Con la diferencia de que aquí el resultado son ritmos de apariencia caótica, que alternan sonidos clásicos de batería (la TR707 de Roland, por ejemplo) con golpes de sintetizador, y que terminan por cumplir el objetivo de Fell: revelar misteriosos fragmentos melódicos en el interior de su intrincada superficie.

Puestos a comparar los dos discos es posible encontrar algunas ideas comunes: la organización de la música según patrones sometidos a una mutación continua, la utilización de sonidos limpios, libres en su mayor parte de efectos y la recuperación de elementos tan reconocibles como los bombos de las cajas de ritmo Roland. Pero más allá de esas similitudes, “UL8” representa al Mark Fell cerebral y concentrado: el que diseña instalaciones sonoras y se deja enterrar por complicadas fórmulas matemáticas. “Multistability”, en cambio, muestra a un Mark Fell mucho más relajado y cómodo, incluso divertido. Es esa la razón de que éste último disco pueda quedar al alcance de cualquiera que tenga interés por la música electrónica y las orejas un poco abiertas (de hecho, la escucha con cascos es una gozada). Y tampoco hay que sorprenderse, entonces, de que uno de los discos esté publicado por Editions Mego y el otro por Raster-Noton: después de todo, ambos sellos saben perfectamente de qué pie cojea su público objetivo.

Vidal RomeroMark Fell - Multistability 3

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