Mr. M Mr. M

Álbumes

Lambchop LambchopMr. M

7.5 / 10

Rendido desde el primer minuto a un elegante (y pianístico) pop de cámara, el nuevo disco de Lambchop se aleja aún un poco más si cabe de aquella suerte de alt-country que caracterizó las primeras entregas de los de Kurt Wagner (y estamos pensando en el lejano “How I Quit Smoking”), que siempre aspiraron a romper los esquemas de la vieja Americana, imprimiéndole una sedosa nostalgia sin pasado que poco a poco fue ganando en profundidad, que fue retorciéndose en su pretendida sencillez hasta desembocar en la que hasta ahora figuraba como última entrega de la banda, “OH (Ohio)”, compendio pop de aspiración lounge que expandía el sonido Lambchop a rincones apenas explorados por Wagner hasta la fecha, una vez reunidos los nada menos que siete músicos que hicieron efectiva la metamorfosis. Bien. Pues, como dijimos al principio, “Mr. M” va aún más allá, se adentra, como Neil Hannon en las dos últimas entregas de The Divine Comedy, en el terreno del musical, el musical dickensiano ( “Mr. Met” es prácticamente una pieza escrita para ser interpretada en un escenario por un actor que se compadece de su malas suerte), y se presenta como la versión pulida de unos The Wave Pictures ardorosamente hundidos (en las espléndidas “2B2” y “Nice Without Mercy”). Juega al piano abandonado en la sala de fiestas (con un Wagner interpretando esa oda a las noches sin dormir y el último aliento del perdedor que es “If Not I’ll Just Die”), a reinterpretar distópicos medios tiempos otoñales ( “Gone Tomorrow”) y a ocultar su desesperación (en la deliciosa “Buttons”).

Onírico y, por momentos, fantasmal (o la tristeza infinita de la muy Antony “Kind Of”), el nuevo Wagner rinde tributo a sus raíces (después de todo, lleva Nashville y el sombrero vaquero en la sangre) de forma tan sutil que apenas resulta perceptible (esconde el cabalgar country tras un muro de sonido encomiable en la instrumental “Gar”), y al hacerlo, impulsa el invento hasta lugares tan asombrosos (casi de fábula) como “Betty’s Overture” o la pequeña “Never My Love”. Más que recomendable.

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