Mr. Machine Mr. Machine

Álbumes

The Brandt Brauer Frick Ensemble The Brandt Brauer Frick EnsembleMr. Machine

6.8 / 10

Brandt Brauer cover

!K7

Hasta el año pasado, eran tres: Brandt (Daniel), Brauer (Jan) y Frick (Paul). Ahora son diez, con la suma de una nueva colmena de músicos que engrosan la banda y le añaden posiblidades plásticas al sumar piano, arpa, cuerdas, etc. –es decir, un ensemble, una pequeña formación de cámara al completo– a lo que antes era un trío de atrevidos músicos que querían fundir el ritmo del techno con las armonías de la música culta. El álbum de Brandt Brauer Frick del año pasado, “You Make Me Real”, sonaba como un pequeño equipo de músicos hieráticos, rectos sobre el escenario ante un atril, como un concierto de Kraftwerk, disparando electrónica que copiaba las formas del minimalismo académico, la música de películas y las formas contemporáneas atonales, sin que por ello les faltara un sano sentido del humor. Ahora, con la ampliación del proyecto a un conjunto mayor de instrumentistas, el plan es multiplicar la aportación clásica sin renunciar ni al techno ni a las risas. Todo eso se ha conseguido en “Mr. Machine”, aunque sin que el incremento de potencial humano repercuta en un crecimiento del talento y la inspiración.

Me explico: “Mr. Machine” significa el nacimiento oficial en disco de The Brandt Brauer Frick Ensemble –la idea ya había sido llevada previamente al directo; en el pasado Sónar, se dice, se cuenta, la liaron bastante en el escenario de Red Bull Music Academy–, pero no del nacimiento de un proceso de trabajo perfeccionado al 100%. Son ocho cortes de los cuales el primero es una intro sin historia ( “Mr. Machine”) y los restantes se dividen entre cuatro reinterpretaciones de material de “You Make Me Real” y tres versiones de temas de Emika – “Pretend”–, Agnes Obel – “On Powdered Ground (Mixed Lines)”– y James Braun – “A 606 ‘n’ Rock ‘n’ Roll”–, que viene a ser una declaración de intenciones un poco fría, pues no consiste en demostrar el talento para componer, sino para arreglar música que no tenía por qué modificarse demasiado. En sus cuatro temas propios se nota, cómo no, la nueva ropa con que están vestidos, la riqueza de los arreglos y los tejidos, con esas percusiones, metales y piano, casi como una big band acompañando a Señor Coconut mientras versiona temas de Steve Reich, Miles Davis y Trentemoller; también se intuye potencial, pero no se encuentra una razón por la cuál TBBFE hayan querido volver tan rápido sobre material que ya estaba bien como estaba, en vez de concentrarse en mostrar sus nuevos caminos expresivos.

Salvo “Bop”, que se queda en cuatro minutos y poco más, el resto de las re-versiones de “Teufelsreiter”, “You Make Me Real” y “Mi Corazón” superan los siete minutos y dejan que por ellas corra el aire y se escuchen arreglos latinos, jazz, clásicos, minimalistas y de toda índole. Pero por el camino pierden bastante de la línea directa que tan bien les funcionó en el primer disco, se relaja el beat más de lo necesario y el sentido del humor, más que al entusiasmo, a lo que induce es a un relax que por momentos sugiere un acercamiento a la música de cóctel. Me parece que, siendo un ejercicio lúdico, donde mejor deben rendir ahora TBBFE es en los directos, y que la mejor manera de comprobar cómo va progresando el experimento es concentrándose en crear nuevo material–a partir de la experiencia ligeramente improvisatoria del directo, y sin tener que depender de las montañas de partituras con las que cierran las piezas de una manera demasiado rígida–, llevar luego eso al estudio, darle una buena post-producción y ver qué sale de ahí. Por ahora, “Mr. Machine” es un sí es no es, con aciertos y varios lugares comunes, aunque el virtuosismo y la alegría no se las puede negar nadie.

Robert Gras

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