Move In Sprectrums Move In Sprectrums

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Au Revoir Simone Au Revoir SimoneMove In Sprectrums

7.5 / 10

Tal y como se lamentaba hace lustros Julio Iglesias, y como ilustra fehacientemente la evolución personal de Sandra Dee en “Grease” (ese documental que demuestra que los jóvenes también pueden divertirse y socializar sin drogas), llega un día en que las niñas se convierten en mujeres. Un momento vital y biológico inevitable que deja sumidos a padres y madres en la preocupación (un melancólico Julio), que provoca en todos los sátiros del mundo una exaltación incontrolable (un salidísimo Danny Zuko / John Travolta), y que parece que les ha llegado, finalmente, a las Au Revoir Simone. Y como el que escribe de padre no tiene nada y de sátiro, al menos, tuvo, no puede negar que opina que todos hemos ganado con el cambio. Por supuesto, algo hemos perdido también: las chicas siempre habían sido una especie de mundo aparte en el que regían unas reglas que no tenían nada que ver con las del exterior, como la China anterior a las Guerras del Opio, y ante cuyo candoroso encanto o bien caías rendido sin remedio, o te resultaba un tostón indietrónico insoportable. La culminación de todo ello llegó con “Still Night”, un maravilloso disco en el que ya dejaban un poco atrás la fórmula amateurismo + intimismo + casiotone y se atrevían a aventurarse en una selva oscura de la que cabía preguntarse cómo saldrían.

Así las cosas, tras escuchar “Move In Spectrums” un alma perversa podría acusarlas de haberse vulgarizado y parecerse menos a ellas mismas y más a muchos otros que hay por ahí. Los temas más uptempo tienden a sonar con el sonido genérico 80s imperante (en “Gravitron” casi recuerdan a las HAIM más moderadas, y el single “Crazy” es un hit de indie rock canónico, sección ‘hijos de The Cure’) y en los temas tranquilos su fijación krautrónica se ha vuelto algo más cruda (menos Stereolab y más Glasser, por ejemplo). Pero mirándolo desde el lado optimista, uno diría que tenían ganas de presentar batalla tras cuatro años de silencio y han preferido superar su vieja fórmula adaptando su innegable talento a los tiempos que corren, con un disco variado, muy bien producido, con buenas canciones-gancho ( “More Than” y las mencionadas “Gravitron” y “Crazy”), y algún ramalazo experimental ( “We Both Now”, un cuasi-instrumental con beat peculiar, que merece una remezcla de The Field, y “Love You Don’t Know Me”, una letanía al piano sobre solo de batería que aún no sé por qué me gusta). Pero, sobre todo, con unos cuantos temas que, cuestiones de sonido y producción aparte, siguen siendo Au Revoir de pies a cabeza, con sus coros, sus cacharros y su visión entre intimista e inquietante del synth-pop de este siglo, pero con más experiencia y menos manías. Porque en el fondo, dentro de cada gran mujer sigue viviendo la niña que un día fue. Sandra Dee estaría contenta. Y dado que no son sus hijas, el viejo sátiro de Julio ya empieza a mirárselas de otra manera.

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