Mother Rhythm Earth Memory Mother Rhythm Earth Memory

Álbumes

Cuticle CuticleMother Rhythm Earth Memory

7.3 / 10

Antes de apretar el play ya se constatan dos cambios significativos que trae consigo “Mother Rhythm Earth Memory”, el álbum de debut de Cuticle, con respecto al EP del año pasado. Por un lado, el proyecto ha dejado de ser un trío para convertirse en la aventura unipersonal de Brendan O'Keffe, y por el otro representa el trasvase de 100% Silk a la casa madre, Not Not Fun. Un trayecto que queda simbolizado en su música, trazado a modo de puente conceptual, y es que estamos ante un disco cuyos postulados ejercen de vaso comunicante entre los genomas de las dos ramificaciones de la plataforma gestionada por Amanda y Britt Brown.

Así pues, éste de Cuticle es un trabajo que sabe conjuntar con agudeza las deslavazadas abstracciones con corazón bailable y la experimentación pop de visos psicodélicos y ademanes casi esotéricos. Una confluencia que ya se había observado, por ejemplo, en el maxi conjunto de LA Vampires e Ital, pero que aquí se presenta con un discurso más consistente y empastado, dando como resultado una de las referencias más sólidas del catálogo reciente del sello californiano.

Tras una evocadora balada robótica que ejerce de intro, “Mother Rhythm Earth Memory” se abre con “Parallel”, un corte que deja claro la voluntad de O'Keffe de llevar un paso más allá lo apuntado en “Confectioner Beats” (su maxi de debut en 100% Silk). La canción reformula la idea de deconstrucción house, abordándola no desde la fragmentación rítmica, sino poniendo el acento en la adulteración de las texturas, que parecen haber sido rociadas en salfumán hasta convertirse en algo desteñido y a punto de romperse, como una vieja camiseta lavada demasiadas veces pero cuyo encanto reside, precisamente, en esta particularidad ajada. Esta manera de proceder es uno de los grandes ejes formales del disco: en “Liquid Crystal Drink (Pour My Dream)”, la “víctima” es el boogie de tendencias espaciales, que O'Keffe centrifuga a su antojo y en el que, inverosímilmente, acaba conjugando preceptos del pop nebuloso con, incluso, ciertas reminiscencias G-Funk. “Document Leak” continua por la senda cósmica, en este caso muy centrada en la manipulación vocal a base de delays disfuncionales y apuntes de sintetizadores erráticos. “Narc Girl”, por su parte, suena como si un productor de la escena beat de Los Ángeles hubiese renderizado una de sus producciones con los ritmos silenciados. Con “Trickle” regresan los ritmos de pulsión lejana, esta vez conjuntados con frágiles melodías burbujeantes que evolucionan a base de borbotones de ruido blanco y puntuales erupciones de pads solemnes. “Night Of Romance” parece recoger el testigo de las evoluciones de pop renegrido, tórrido y con alma techno de Matthew Dear, pero desde una perspectiva mucho más dispersa y psicodélica. El último corte, “Without Form”, vuelve a poner el factor cósmico en primer plano, esta vez superponiendo arpegios de disco letárgico, secuencias abrasivas, vocales bañadas en barbitúricos y melodías desencajadas. No es extraño que O'Keffe lo escogiera para cerrar el álbum, ya que la suerte de trance crepuscular que induce en el oyente es el sentimiento que mejor resume el ambiente general del trabajo.

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