Mosaic. Volume 1 Mosaic. Volume 1

Álbumes

Varios / dBridge Varios / dBridgeMosaic. Volume 1

8.1 / 10

EXIT RECORDS

Haber estado en Bad Company da lustre, pero cuando hablamos de respeto no siempre se puede vivir de las rentas. Darren “dBridge” White lo sabía y por eso se puso manos a la obra en cuanto se disolvió el supergrupo para forjar un imperio subterráneo sobre los despojos del drum’n’bass que todavía flotaban en las cloacas de la vieja Londres. La prueba no son solo sus andanzas como productor de culto en el sustrato electrónico más underground –tiene joyas de valor incalculable en su haber–, sino que también hay que loar su esforzada labor como proselitista del nuevo d’n’b desde las arcas de su propio sello, Exit Records, fundado en 2003. Han sido años de exploración en los que el label ha transitado sin miedo y en cuentagotas los márgenes de un género que parecía haber alcanzado su techo evolutivo. Si algo bueno tiene esta reverenciada plataforma es que se ha empapado del espíritu de su hacedor, un artista empeñado en testear los límites de este estilo y brindarnos visiones de futuro al alcance de muy pocos oráculos.

Con este doble CD, el sello londinense acomete su proyecto más ambicioso y mastodóntico: un aluvión de tracks repartidos entre soldados condecorados por méritos propios ( Skream, Instra:mental) y nuevos reclutas con unas perspectivas de futuro más que halagüeñas en el campo de batalla ( Mode, Synkro). El objetivo de los 22 cortes tiene varios filos. Para empezar, lo que habría sido un goteo de maxis dilatadísimo en el tiempo se resuelve de un plumazo para que nos lo llevemos todo para casa, en la misma lata y calentito. Para terminar, el sello se reordena sobre sí mismo, se da un baño de calidad con productores consagrados y pone en el escaparate a promesas de la cantera, nuevos gatos destinados a mantener con vida la escena durante los próximos años. La confluencia de breakbeats abisales, atmósferas experimentales, pulsiones dubstep e IDM se impone. La (r)evolución del d’n’b, delante de nuestras narices.

Así pues, patrones más ortodoxos – “Motorway” de Skream– conviven con retratos atmosféricos minimalistas –maravillosa “Splinter” de Consequence– y destellos de creatividad que apuntan claramente hacia el porvenir del género – “In 2” de Scuba–. Curiosamente, las tres medallas son para los tracks que se alejan con mayor decisión del credo más tradicional del drum’n’bass. El nuevo fichaje, Mode, da una lección de veterano con “Stepping Stones”, removiendo en el mismo caldero dubstep y electro, y consiguiendo un sonido de asombrosa belleza. Con ”Fading”, Distance nos transporta en camilla antigravedad hasta los 90, evocando los albores de la IDM y lanzando al futuro esquemas clásicos de sintetizadores futuristas, breakbeats cósmicos y paisajismo incunnabulesco: es una pieza magistral tanto en la forma como en el fondo. Finalmente, el diácono de esta iglesia, dBridge, dibuja una acrobacia de polirritmias emocionales con los teclados más adictivos que he escuchado en meses. “Rendezvous” seguramente es lo mejor de un disco cuyo mensaje es muy sencillo: aunque muchos lo dieran por fallecido, el drum’n’bass sigue respirando. Mosaic es su aliento helado en vuestra nuca.

Óscar Broc

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