Morning Tide Morning Tide

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The Little Ones The Little OnesMorning Tide

6 / 10

The Little Ones Morning TideV2 / NUEVOS MEDIOS

Insuperable ese comienzo con el triunvirato formado por “Morning Tide”, “Ordinary Song” y “Boracay”. El pop soleado vuelve a sus orígenes californianos aunque suene a pop sueco, a Belle & Sebastian, y a XTC que se mata. The Little Ones saben empezar un disco con las piezas perfectas para hacer sonreír al más cenizo, y encima esconden en su disco joyas como “Tangerine Visions” con su juego de guitarras pegajoso, o “Everybody’s up to Something”, que es como el eco de tu día favorito de playa del último verano.¿Es entonces el nuevo disco de pop perfecto? Categóricamente, no. Suena a clásico y no investiga ni tiene ninguna intención de hacerlo. Salvo error en la escucha de las letras por parte de un hispanohablante y en la búsqueda de su tercera pata en internet, no hay ni ironía ni doble sentido ni lado oscuro, y hasta The Beach Boys lucían todo eso, incluso en sus canciones más tontorronas. No mantiene el tono de grandes canciones de pop saltarín, al final del disco dan muchas menos ganas de bailar, sobre todo después de “Waltz”, la, ejem, lenta del disco, con la que caen en la tentación de trascender más allá de lo que les permiten sus facultades compositivas. ¿No vale la pena el disco? Categóricamente, sí. Suena a clásico y se agradece que se centren en un sonido que no necesita más justificación ni investigación. Las letras son joviales pero no caen en ñoñerías innecesarias para describir el estado de despreocupada alegría al que huimos casi todos cuando tenemos ocasión. Entre sus once canciones, más de la mitad pueden ser pinchadas en tu bar favorito, y si las guardas con un poco de contención, las podrás aprovechar aún como la banda sonora más exquisita de tus siguientes vacaciones, con permiso de Air France. ¿Para qué más?

Jorge Obón

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