More! More!

Álbumes

Booka Shade Booka ShadeMore!

7.5 / 10

Booka Shade  More! GET PHYSICAL / CO-OP

Salir del underground siendo un absoluto desconocido y llegar en poco tiempo a tocar el cielo del mainstream es el proceso natural que desearía seguir cualquier productor de baile –bueno, a cualquiera no, pero sí a una inmensa mayoría; la gente tiene que comer, ¿verdad?–, y si no al mainstream, con toda su carga populachera que embrutece, sí llegar al menos a una posición cómoda en la que no falte trabajo. Pero todo eso tiene un peligro que Booka Shade conocen bien: puedes confundir las necesidades de un público potencial al que todavía no has llegado con tus propios deseos. El proceso del dúo alemán es sencillo: resurgen de las catacumbas del house europeo a mediados de la década pasada –tras otra década más trabajando por encargo, practicando la labor oscura del negro– y llaman la atención con un álbum bien dibujado, “Memento” (2004), sintético y frío en la apariencia externa pero con una atractiva curvatura deep. Luego llega el 12” “Body Language” (2005) junto con M.A.N.D.Y., y en 2006 “Movements”, obra maestra electrohouse, la sensación de la temporada en Ibiza durante dos veranos consecutivos – “Mandarine Girl”, “In White Rooms”–, les abre las puertas a la gran liga de la música de baile, a las estaciones de radio, a las giras, a la subida del caché. Todo gracias a su talento, por méritos propios, sin prostituir su sonido.

Pero cuando llegó “The Sun & The Neon Light” (2008), Booka Shade parecían haber perdido la concentración. Había piezas a la altura de sus capacidades –hipertécnicas en la producción, hipnóticas y con un giro hacia lo progresivo, como “Karma Car”–, pero también una dispersión de ideas hacia el downtempo –que desembocó en el irrelevante pack de versiones ambientales de “Cinematic Shades”–, como queriendo ofrecerse a distintos oyentes. Sólo que no es el público el que forma a Booka Shade, por mucho que sus conciertos sean masivos y de una calidad de ejecución que raramente se ha visto en lo que podríamos llamar stadium house, sino al revés. Por eso “More!”, sin estar exactamente al nivel de “Movements”, es un regreso a la esencia: once piezas sin relleno, sin ni siquiera bajones de intensidad dentro de cada cortes; un disco depurado, bien pensado y terminado sin prisas –los requerimientos del mercado a veces obligan a ir con un petardo en el culo y eso es lo peor que le puede ocurrir al artista–, sabiendo quiénes son y qué desearían ellos que fuera un disco de Booka Shade. Implícitamente admiten que “The Sun & The Neon Light” fue un retroceso, un tropiezo nada grave que frenó la trayectoria ascendente de los padres de Get Physical. La situación se tenía que reconducir de alguna manera, y para Arno Kammermeir la solución era reforzar. Dice del disco, en nota de prensa, que se titula “More!” porque tiene “una producción más refinada, más atmósferas de múltiples capas, más emoción. Queríamos que este álbum fuera más enérgico, con ritmos fuertes y, por supuesto, las típicas melodías de Booka Shade y la atmósfera que nos encanta. El álbum te lleva por todas las etapas de salir de noche: la excitación antes de salir, la fiesta, cuando se hace muy, muy tarde, un poco de paranoia… y entonces la mañana soleada de un nuevo día”.

Excepto la paranoia, que no la acabo de ver clara, todo lo demás está perfectamente reflejado aquí, empezando por la excitación pre-club – “Havanna Sex Dwarf” recupera la clásica melodía coja del dúo y esa textura digital, abrillantada sin exceso, que también es la clave de “Donut (Interpretation)”, nueva y eficaz colaboración con los dos de M.A.N.D.Y.–, y que sabe mantenerse en ese difícil equilibrio entre la obsesión bailable y la calma estratégica como cuando en “Teenage Spaceman”, otro pico de intensidad, vibran esas preciosas y sintéticas cuerdas disco, todo un preámbulo preparatorio del que es el auténtico epicentro de “More!”: “Scaramanga”, diálogo entre la sobriedad alemana y el house carnal y clásico de Nueva York, un hermafrodita de disco arrebatado y preciso electrohouse. Sólo “Bad Love” –y que conste que es una pieza excelente– parece desviarse del autocontrol que desprende el LP al soltarse con una estructura de canción garage y vocalista masculino –onda Romanthony– que encaja de manera lógica en el conjunto pero contrasta por excesivamente desbordada.

Se nota que es un álbum cuidado y meditado. “More!” no es una acumulación de música hecha sobre la marcha hasta cubrir el expediente. Es un viaje con inicio y final, con un propósito y con otro mérito añadido: no es un disco conceptual sobre la noche de fiesta y el día de resaca, sino la traducción al house moderno de una sensación tan intensa que debe plasmarse de manera concentrada, sin ninguna distracción. Aquí, los posibles desvíos –los medios tiempos de “Regenerate” y “The Door”– son en realidad avenidas de paso hacia momentos decisivos, hilvanes narrativos que ayudan a preparar las sorpresas y a que la espera sea lo más tensa posible. Venciendo las feas tentaciones del trance, del deep house formulaico y de la música para pajareos de domingo – “This Is Not The Time” llega ya al final, es un broche, no hay que tenérselo en cuenta–, Booka Shade han grabado el tipo de disco que de verdad les sale bien. Y lo han hecho como tenía que ser. Pedirles otra cosa sería un error y por fortuna ellos ya lo saben.

Javier Blánquez

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