No More Idols No More Idols

Álbumes

Chase & Status Chase & StatusNo More Idols

5.1 / 10

MERCURY

Pobres Saul Milton y Will Kennard, el uno Chase y el otro Status. Desde que saltaran al negocio, han pisado unas cuantas veces los charts de baile del Reino Unido. Unas veces de forma más justificada que otras, en ocasiones más volcados en el drum’n’bass facilón de grandes estadios, a veces tirando de dubstep resultón (vale que chorree wobble, pero “Eastern Jam” siempre me parecerá un puntazo de tema). Les hemos visto aptitudes para hacer producciones de calidad, pero en su camino hacia este segundo álbum han tenido la suerte o la desgracia –según se mire– de haberse cruzado con superstars del mainstream (que te hagan encargos desde la otra costa del Atlántico gente como Rihanna, Snoop Dog o Jay-Z tiene que encogerte las pelotas o endiosarte, una de dos) y ahora el dúo londinense ha quedado a merced de las necesidades de una gran discográfica y trastocados por el hecho de haber teloneado a The Prodigy. A esto súmale unos señores con traje que trabajan para Mercury y que, a final del ejercicio, piden cifras para justificar gastos. Sólo hay que ver los créditos de este “No More Idols” para darse cuenta de la ambición, la lucha de intereses (económicos y personales) y el enfoque “llena-estadios” con la que han debido encarar este segundo trabajo.

Juntar a Tinie Tempah, Plan B, Dizzee Rascal, White Lies y Cee Lo Green en el mismo disco es como comer yogur con sobrasada. Nombres que, en muchas ocasiones dan empaque pero que han acabado convirtiendo la mitad del disco en un pastiche tan extraño como cacofónico. Extraña y cacofónica suena la voz de Cee Lo en “Brixton Briefcase”. A churro no, pero a remix desganado es a lo que suena la colaboración con la banda indie rock White Lies, otra presencia en este disco poco justificada en el aspecto artístico, a pesar de que existe en todo el álbum una especie de comunión con el rock. Véase “Fool Yourself”, tema d’n’b que levanta el ánimo pero recuerda tremendamente a Pendulum (nada innovador). De riff de guitarra también tira “Fire In Your Eyes”, esta vez en clave dubstep, y la verdad es que prefiero a Bassnectar remixando cosas de Metallica, al menos así me sé el riff de antemano. En esta vertiente “guitarrística”, la aberración más gorda llega de quién menos debería: Tempa T cayendo bajo, vomitando lo peor de su flow sobre una base que Hadouken! podría haber cagado un par de años atrás. Tempz, ¿qué te echaron en la bebida? Todo este desaguisado lo salvan un par de incursiones nostálgicas en la era rave –“No Problem” y “Hocus Pocus”–, una chica llamada Delilah cuya voz da ganas de no pasar de canción, Tinie Tempah en el único tema hip hop del disco y Dizzee Rascal recuperando tono muscular sobre un continuum clap decorado con sirenas que demuestran que Chase & Status no son malos, simplemente han perdido el norte. Por cierto, enhorabuena al ingeniero porque, a pesar de todo, el álbum suena que te cagas.

Mónica Franco

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