Moonbeams Moonbeams

Álbumes

Throw Me the Statue Throw Me the StatueMoonbeams

8.2 / 10

SECRETLY CANADIAN

Para entendernos, Throw Me the Statue, el proyecto del multiinstrumentista Scott Reitherman, como siga por este camino de aciertos, va a ser a la segunda mitad de esta década lo que Gandaddy fue al final de los noventa, es decir, un americano con cien manos al que le gusta el pop y el folk de su país y lo expresa, sobre todo dándole a las teclas de la electrónica, sin profundos cambios de estructuras o arreglos. Ocurre simplemente que, a veces, donde debiera haber una guitarra acústica hay un arpegio sintético, donde cabría una eléctrica distorsionada hay un efecto extraño, donde podría sonar una armónica hay un colchón de teclados, y donde debiera aparecer una batería hay una caja de ritmos. Pero sólo a veces, y por el transcurso del disco (de más a menos electrónico), parece más una cuestión de defender la libertad personal a la hora de imaginar colores nuevos para cuadros ya conocidos que una voluntad claramente investigadora. Y es que cuando se alejan poco a poco los ojos y los oídos del disco y se dejan de percibir estos detalles, vienen a la memoria, tanto el rock de Wilco o My Morning Jacket, como el folk de M. Ward, o el pop de The Shins o Calliope. Todas son referencias de sonidos más o menos clásicos, que subrayan el hecho de que Reitherman nos está dando lo que ha mamado siempre con la humildad del artesano que para trabajar prefiere el fondo a la forma. Es la única razón por la que sería muy extraño que “Moonbeams” acabase en las listas de lo mejor del año. Nos gusta demasiado que nos lo vistan de manera novedosa, revolucionaria, o tradicional, que a veces viene a ser lo mismo, pero este picoteo de todas partes necesita de un poco más de inspiración para excitar a los que siempre andan buscando inteligencia en los discos por encima de todo, y “Moonbeams” tiene sobresaliente en sensibilidad e imaginación. Jorge Obón

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar