Mohn Mohn

Álbumes

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7.2 / 10

Otro alias más en la cuenta de Wolfgang Voigt, aunque esta vez no viene solo. Mohn es un ejercicio de ambient y techno decelerado compartido con Jörg Burger –más conocido como The Modernist y también por haber producido con anterioridad tremendos trallazos de techno-trance con Voigt en la serie ‘Speicher’ bajo el poco original nombre de Burger/Voigt–, y sólo por su estética, chirriante y pesada, ya se percibe que Mohn es algo nuevo e incluso incierto para ellos. Todo comenzó con un tema que firmaron juntos para la última entrega de la serie “Total” de Kompakt ( “Tiefental”, en 2011), y otro para la colección “Pop Ambient” ( “Manifesto”, en 2012), y satisfechos con el resultado –y aún más por la dirección a la que les podía llevar– tomaron la decisión de seguir adelante con más. “Mohn”, el primer álbum que firman, es esa prolongación de la experiencia. Una prolongación generosa en volumen –doble vinilo + CD–, extensa en minutos y densa en contenido. Si lo que esperas escuchar aquí es el típico ambient ingrávido e indoloro de muchos de los temas de las recopilaciones “Pop Ambient” –o incluso el que durante muchos años estuvo haciendo Voigt bajo el nombre Gas–, vas por el mal camino. Este ambient está lleno de fantasmas, de alucinaciones y de trampas.

“Einrauschen”, desde el mismo comienzo, avisa de que el suelo que se pisa es inseguro, está embarrado y deslizante, y cuando entramos en “Schwarzer Schwan” –intuyo que hay aquí un homenaje a la última película de Darren Aronofsky–, donde resuenan voces de soprano bajadas de pitch y coros aletargados flotando sobre un manto de texturas sucias, queda claro que este disco, pese a pertenecer al género ambiental, esconde más dolor que placer. Aunque dolor no es exactamente la palabra, porque a partir de “Ambientôt” se rompe la ilusión maldita con acordes de sensación eufórica y “Mohn” entra en otra fase de inspiración más old school, con espacio para beats techno a poca velocidad y experimentos con la música cósmica alemana de los 70s. La palabra sería perplejidad, porque Voigt y Burger saben alterar continuamente las expectativas del oyente, llevando las riendas de la música por donde quieren y mezclando las emociones. Así, “Seqtor 88”, con su título sci-fi, parece directamente inspirado en los experimentos kosmische de Conrad Schnitzler, la siguiente “Das Feld” regresa al ambient puro y gaseoso –aquí sin infundir alteraciones nerviosas–, y “Ebertplatz 2020” parece querer sonar como uno de los temas de Klaus Schulze en su segunda etapa, la de los 80s, cuando anticipaba el trance y estaba a un paso de entrar en el dudoso terreno del kitsch futurista. “Mohn” –el tema titular– regresa al ambient narcótico pero ligeramente desconcertante, y para acabar se queda “Wiegenlied”, que es, de todos los cortes del disco, el que más recuerda al lenguaje bucólico y anestesiante de los discos de Gas en Mille Plateaux.

Quiero decir con todo esto que Mohn consigue vencer las expectativas del oyente en un terreno tan trillado y predecible como es el ambient. No puedo decir que su apuesta sea totalmente original, pero sí creo que saben integrar diferentes vías de expresión que actualmente se manejan en el género –la textura que inspira suspense, la revitalización de las corrientes cósmicas, los contactos ligeros con el techno, la gloriosa ingravidez– en un conjunto cohesionado y que, aunque puede despistar con tanta maniobra en distintas direcciones, se permite escuchar como un disco diferente, precisamente cuando ser diferente, o impredecible, en el ambient es una cualidad tan a la baja.

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