Moenie and Kitchi Moenie and Kitchi

Álbumes

Gregory And The Hawk Gregory And The HawkMoenie and Kitchi

8.5 / 10

FAT CAT

Puede ser que su nombre no te suene de nada, pero antes de este Moenie and Kitchi, primero de sus álbumes que se pone en circulación a través de un sello discográfico al uso, Gregory and the Hawk ya había editado una terna de recomendables y exitosas -más de 15.000 copias vendidas sin apoyo promocional ninguno, decenas de admiradores colgando en YouTube versiones de sus canciones- referencias por cuenta y riesgo propio. Y decimos había en vez de recurrir a declinar el verbo en plural porque Gregory and the Hawk, a pesar de las buenas y cada vez más habituales compañías instrumentales, ante todo sigue siendo el proyecto personal de la joven neoyorquina Meredith Godreau.

La voz de Godreau es el alma del disco. Una voz siempre acogedora, candorosa y delicada que esquiva caer en la explotación de la falsa incocencia twee a base de naturalidad y de un buen número de matices tímbricos que evocan dominios emocionales -sombras confesionales, ensoñación íntima, optimismo, entusiasmo - de distinto signo.

En lo que se refiere al envoltorio instrumental, “Moenie and Kitchi” es un disco más pop, más vital, extrovertido, colorista y arrebatado que “In Your Dreams”, su anterior trabajo, mucho más escuálido y sombrío, más lo-fi y reservado. Quizás tenga que ver en la cercanía que exhala el hecho de que guitarras y voces se grabaran siempre a la vez, en una sola toma; también el que los ritmos hayan ganado en presencia y en nueva viveza de la mano de un Adam Pierce ( Mice Parade) que se ha revelado capaz de integrar violines y rhodes, pianos y timbales, guitarras y metales en las sisas estrechas de una música que tendía a ser frugal y parca logrando un sonido cándido pero fibroso, seductor en su naturalidad, en su sencillez y en su carácter orgánico.

Nombres como los de Fionn Regan, Rosie Thomas o Stephanie Dosen se muestran cercanos en estética a una propuesta que bascula entre la dulzura pop y el gesto instrumental nervioso, entre la austeridad acústica del folk y el barniz rítmico y armónico del post-rock más terreno y carnoso. Canciones con esquinas deliciosamente amables que parecen exhalar bondad y que merecerían sonar sin cesar en todas las radios.

Luis M. Rguez

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