Modern Guilt Modern Guilt

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Beck BeckModern Guilt

6.4 / 10

INTERSCOPE

“Inclasificable” es un término que puede usarse para alabar la originalidad o contemporaneidad de un artista. Pensamos siempre que Beck es un músico que va a la suya, que es un genio inclasificable (o se empeñan en venderlo como tal). Pero el término “inclasificable” puede usarse también para describir a alguien que un día optó por escoger un camino donde las fuentes de la genialidad dejaron de emanar tiempo atrás. Colaboraciones de Cat Power al margen (por inaudibles), afirmamos que la alianza con Danger Mouse ha sido feliz. Se ha extraído del disco un sonido fresco: como Miguel Ángel extrayendo las formas escultóricas del bloque de piedra, Beck habla de auto-extraerse canciones que ya están en su interior. Pero finalmente el eclecticismo vuelve a mellar. “ Modern Guilt” alude al lado oscuro de la posmodernidad, pero es necesario un hilo conductor estilístico que vaya más allá de la conceptualidad literaria. A título personal puedo decir que la suma de folk, funk, pseudo-soul, pop y drum’n’bass me despista. ¿No sería mejor en algunas ocasiones delimitar las expectativas y profundizar en algo concreto en lugar de crear dispersión? Entonces no haría falta ser un genio sino que con hacer una cosa bien hecha bastaría. Beck dejaría de editar, por tanto, temas como “ Youthless” o “ Replica”, incomprensibles a estas alturas, y podría zambullirse en sonidos más cercanos a “ Walls”, “ Modern Guilt” o “ Chemtrails”. Por cierto, esta última canción habla de la toxicidad que desprenden las estelas de los aviones al volar. Se dice que en realidad es química que es utilizada por el gobierno norteamericano para fines secretos. Se dicen muchas cosas.

Eli Úbeda

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