Mmm Betty! Mmm Betty!

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Betty Botox Betty BotoxMmm Betty!

8 / 10

Betty Botox   Mmm Betty!ENDLESS FLIGHT

Betty, más que una chica escocesa, es otro de los seudónimos de Keith McIvor, también conocido como JD Twitch o por ser la mitad de Optimo (Espacio). Es decir, uno de esos nombres que no te has quitado de encima en los últimos años, porque cada remezcla o mix-CD que ha editado se ha convertido en un must. Y aquí entre desde Allez Allez a Santogold; jugando a la vez en la liga de los productores del nuevo house (sic) y en la de DJs que no subestiman la masa neuronal del clubber –como demostraría su no muy lejano “ Sleepwalk”-. Betty Botox tiene más que ver con esto último, porque dicho brevemente, se trata de re-edits de esos con los que en un set en vivo te pueden dar toda una sorpresa. Un material del que ya ofreció una primera entrega en 2005 con el doble LP “The World of Betty Botox”.

“Mmm Betty!” son nueve cortes en los que rehace, con la completa intención de sonar en la pista de baile, canciones del pasado que forman tres grupos; mutant disco, dub y kraut/industrial; que es tal y como ha sido distribuido su contenido en los tres doce pulgas que forman su edición en vinilo. Entre los primeros The Jellies, la Love of Live Orchestra y The Residents que, más luminosos y pop los dos que encabezan y con más oscuridad los autores de “Diskomo”, nos ponen en alerta del material exquisito elegido y de que McIvor no es de los que se conforma metiéndole un bombo por debajo y-ya-está. Los temas de Severed Heads, Pankow –verioneando el “Boys and Girls” de Prince and the Revolution- y el del ex- Yello, Carlos Perón, quizás, a excepción de este último lo de dub les queda grande. En el caso de Severed Heads se parte de la versión dub de su “Greater” para hincarle al house más clásico y la de los italianos Pankow parece un extra a la selección “I Can’t Live Without My Radio” que DJ Morpheus editara en Tigersuhi cuatro años atrás, algo nada malo, por cierto, pero que lo colocaría con más propiedad en el último bloque que abre un majestuoso rework del “Valium Ten” de Hawkind, muy capaz de poner el origen de eso de las raves y bailar drogados en comunidad, a la primera mitad de los 1970s. Al lado de ella, la de Flying Rhythms queda como el típico pesado que se pone a darle a las percusiones cuando cierran un bar. Afortunadamente, el cierre viene con un muy cósmico edit que Naum Gabo –con su compañero de fatigas en Optimo- elaboran con el “Fremen” de los neozelandeses Zed.

Al final, te queda un pequeño tesorito para estos tiempos de reciclaje y redescubrimiento del pasado –y presente- que sigue hablando muy bien tanto su buen gusto, como de sus mañas para actualizar la canción más inesperada.

Alberto Rahim

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