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Jamie Woon Jamie WoonMirrorwriting

7 / 10

Jamie Woon  Mirrorwriting CANDENT SONGS-POLYDOR

A Jamie Woon un buen día Burial le hizo una remezcla de un tema suyo de cuando era un cantautor tirando a clásico, y le cambió la perspectiva musical. Esa remezcla, la de “Wayfaring Stranger”, era excelente, de modo que la excitación por los siguientes pasos de Woon resultaba más que comprensible, a pesar de lo cual no fue hasta varios años después cuando, ya en el 2010, la pareja regresó con “Night Air”, coproducida por Burial. En este tema que sirvió como adelanto de “Mirrorwriting” la presencia de Burial pasó a un segundo plano, encargándose de proporcionar al tema la atmósfera nocturna y emocionante marca de la casa. La canción funcionó bastante bien, aunque ya dejaba entrever lo que ahora se confirma en este disco, sobre todo en “Ladyluck”: que Woon está más interesado en ser un vocalista de soul, y quizás de seguirle los pasos a Adele (a quien ya versionó en directo) o a Amy Winehouse (con quien se fue de gira), que de hacer una contribución interesante a los cruces de electrónica y pop similar a los de James Blake o Katy B.

“Night Air”, además, sugiere en su título una inquietante comparación con el Phil Collins de la etapa de “In the Air Tonight”, confirmada aquí en “Shoulda” o “Middle”, temas que tienen el mismo ambiente nocturno y misterioso con una producción lustrosa de los primeros discos de Collins. Curiosamente, estos temas son, además, los más interesantes del disco, quizás porque, como en el caso de “In The Air Tonight”, se sirven de la producción para conseguir una atmósfera enrarecida pero al mismo tiempo cautivadora. No es el peor Phil Collins al que pueden recordar, aunque en cualquier caso es de esperar que la posterior carrera de Woon no siga los pasos de la del batería de Genesis, aunque hay que decir que “Mirrorwriting” es un disco tan comedido en su producción frente a lo que se esperaba: su voz apuesta por el exhibicionismo vocal y en la mayoría de los casos hace que se posicione mucho más favorablemente para asaltar el mainstream que James Blake, cuyo autor cuyo disco de debut suena comparativamente mucho más audaz que la mayoría de éste.

Más allá de los temas anteriormente mencionados –en realidad el primer tramo del álbum, incluyendo el house de “Street”, que es de lo mejor del minutaje–, nos adentramos en una segunda parte algo menos apetecible: “Echoes”, “Spiral”, “TMRW” o “Waterfront” son canciones más lentas, en algunas de las cuales la guitarra toma el protagonismo, y que suenan más predecibles en comparación con las canciones precedentes. La excepción quizás sea “Gravity”, en la que la voz de Woon se alza sobre un fondo de ambient ralentizado, con guitarra, voz y percusiones ligeramente manipuladas y/o envueltas en reverb.

De haber seguido el disco en la dirección de la primera parte, el resultado habría sido bastante más interesante, pero tal y como nos ha llegado da la sensación de que Jamie Woon todavía está en proceso de decantarse por una de las varias opciones que se presentan aquí. Supongo que la decisión la tendrá el público que mejor acoja este disco, pero es de esperar que en el próximo no suene tanto a materia prima para remezclas de Burial y que se anime, como ya apunta, a adentrarse definitivamente en la electrónica.

Iván Conte

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