Mirror Mirror

Álbumes

I?m Not a Gun I?m Not a GunMirror

8 / 10

I’m Not a Gun Mirror PALETTE

Es curioso cómo, al correr de muy pocos años, lo que antes se llamaba post-rock ahora es calificado como math-rock, e incluso, aunque las máquinas no sean la seña de identidad fundamental de I’m Not a Gun, en el iTunes dicen que esto es “electrónica” y, por arte de magia, lo que podría pasar por un coñazo, es un disco interesante porque antes, sobre todo Battles, han reamueblado la cabeza de mucha gente.

Al buen entendedor le sobrarán el resto de los comentarios sobre “Mirror” (ay, se llama casi como el último de Battles en un momento muy adecuado aunque sea pura casualidad), porque es un disco de rock instrumental, en este caso, más bien intimista, aunque no carente de la intensidad que se le presupone a este género que no debe nombrarse para no quedar como una persona nostálgica.

“Mirror” es el quinto álbum de I’m Not a Gun, la conjunción de las percusiones de John Tejada y la guitarra de Takeshi Nishimoto, que tras el más heterogéneo “We Think as Instruments”, se centran en su núcleo ejecutor para demostrar que con sencillez y sin elementos externos, pueden ser igual de elocuentes. De hecho, Tejada, conocido por sus grabaciones electrónicas editadas en 12” por Playhouse , Pokerflat, o 7th City, tras un inicio de disco discretamente incendiario, se mantiene en un discreto segundo plano, haciendo que la investigación del disco huya de los matices contemporáneos o coyunturales, y se centre más en el lado clásico del dúo, trayendo a veces a la mente a The Durutti Column o a Tristeza. La indietronica brilla por su ausencia, y en su lugar, el disco tiene intención de trascender las modas y las etiquetas para llenar un espacio que nunca puede pertenecer al jazz por el planteamiento de base del grupo, pero que se acerca a esa atmósfera, sobre todo gracias a que la paleta de Nishimoto se abre a veces hasta rozar los contornos del blues. Por eso, “Mirror” no parece ni flor de un día ni el producto de las modas que pueden tratar de que veamos, sino que es uno de esos discos que van ganando con el tiempo hasta asentarse como clásico privado de quien se atreva a entrar en este paisaje plagado de reflejos musicales.

Jorge Obón

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