Mirror Traffic Mirror Traffic

Álbumes

Stephen Malkmus And The Jicks Stephen Malkmus And The JicksMirror Traffic

7.6 / 10

Stephen Malkmus And The Jicks  Mirror Traffic DOMINO

Stephen Malkmus ya no tiene 27 años, y The Jicks no son Pavement. Pero al contrario de lo que diría esa crítica acomodada formada por fans jovenzuelos que sólo ven el lado negativo de las cosas, “Mirror Traffic” es un disco que tiene mucho que ofrecer. Dadlo por hecho: es más reflexivo que curioso, trabajado con esmero en lugar de inmediato; para él sería una impostura innecesaria ponerse a recuperar las urgencias de los discos de sus dos primeras décadas de trabajo. Por Dios bendito, ¿por qué tendría que querer hacerlo?

Hay temas notables en “Mirror Traffic”. “Brain Gallop” es indie-pop-rock de resultado extraordinario, que se complementa con un estribillo dolorido y agridulce que contiene una frase inmortal: “There’s not much left inside my tank today / there’s just enough to come and whisk you away”. De forma parecida, “Forever 28” es gloriosamente pegadiza, un lo-fi pulido que recuerda por momentos a los Weezer primerizos. Mientras tanto, y a pesar de lo cuestionable de su título, “Spazz” se obre con otra frase lacónica y típica, “would you like to pet my rifle?”, antes de retroceder en el tiempo hasta sus momentos de mayor grandeza. El estribillo se monta a partir de un riff simple y perfecto, acompañado por un bajo y armonías vocales. Como las piezas de un puzzle, todo encaja de manera adecuada para formar un conjunto final sorprendente.

La presencia de Beck en la producción, dirigiendo los controles, es una aportación a la que hay que darle una calurosa bienvenida. Su mano es eficiente y esforzada, garantiza la inclusión de diversos acentos que elevan la calidad de la mezcla –unos vientos suaves por aquí, un glockenspiel brillante por allá, líneas paralelas inesperadas–.

Sin embargo, no es un álbum perfecto. Hay algunos temas de relleno, que de no estar hubieran permitido un disco triunfante de doce temas, previo adelgazamiento. Es más: aunque las canciones son, por lo general, más cortas que las que encontramos en sus tres primeros discos en solitario –y con menos autoindulgencia guitarrera–, hay dos que merecerían quedarse fuera, en particular cuando a Malkmus le da por regalarse en los riffs. Pero, si hemos de ser justos, tampoco es algo que sorprenda demasiado. En “Crooked Rain, Crooked Rain” Malkmus ya había superado ampliamente la barrera de los cinco minutos, “Wowee Zowee” tenía un total de 18 cortes y, por entonces, el hombre ya sabía cómo manejarse con las seis cuerdas. Si has adquirido esa habilidad, es perdonable que de vez en cuando quieras demostrar lo bueno que eres.

Ser el rey en el indie-rock tiene un precio: tener que batallar continua y tediosamente contra tu otro yo más joven. O, más especificamente, que tus fans idolatren su percepción de tu yo más joven. En “No One Is (As I Are Be)”, canción cálida y generosa, Malkmus canta, con la misma suavidad que Yo La Tengo, la siguiente frase: “Unfortunately none of us will get away spared”. Entran unos metales suaves, una harmónica sube y baja continuamente. Pero hay un piano insistente que traquetea por debajo. Alguien dijo una vez que la edad reflexiona y la juventud se aventura. Mientras suenan sus últimas notas, te das cuenta de que el refrán es correcto: “Mirror Traffic” no es ni ardiente ni innovador, pero sabe cómo llegar a buen puerto. Es cuidadoso, contemplativo y realizado con habilidad, ese tipo de cualidades que sólo maduran con el tiempo. Cualidades que merecen ser celebradas.

Jessica Jordan-Wrench

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