Minotaur Minotaur

Álbumes

The Clientele The ClienteleMinotaur

6.9 / 10

The Clientele Minotaur MERGE

The Clientele llevan haciendo discos tristes y sesenteros, reverberados en ecos del pasado, desde hace ya unos cuantos años, y habíamos visto hasta ahora el mismo grado de evolución que el del océano Pacífico: cero (o variaciones casi imperceptibles, como la curvatura de la Tierra a simple vista, que se nota mediante la fuerza de gravedad pero que no se deja agarrar por la mano). La producción de Alasdair MacLean y sus compañeros de banda es como los círculos concéntricos sobre el agua después de una pedrada: un recorrido mareante y agradable con pequeños tropezones sobre olas milimétricas. “The Violet Hour” fue la única apuesta (ultraconservadora) por cambiar un poco el rumbo y explorar otras inquietudes, pero duró poco. Y como resultado tenemos la asociación mental instantánea “The Clientele = pop retrodulce”, y por lo general ya sabemos con lo que nos vamos a enfrentar. Así que supongo que, para sus fans, “The Green Man” será casi un cliffhanger para sus prejuicios. El sonido ambiente que podemos escuchar de fondo bien podría ser el de una fábrica o el de las callejuelas de Whitechapel pasadas las doce de la noche, mientras Jack revive y destripa fantasmas. MacLean, hombrecillo de ojos saltones y pose negra recortada, en lugar de cantar habla, y casi uno llega a creer que quien le habla es en realidad Raymond Robinson. “The Green Man” es la casa en la colina, y el sendero hasta la misma se llama “No. 33”, pieza instrumental de piano negro con un Beethoven a los mandos en plan new age, por ser bondadoso en las referencias.

Salvo por estos dos títulos y la portada munchiana, y por mucho minotauro en que MacLean se convierta ( “Minotaur”, con el inteligente aprovechamiento de un riff para insistir en la melancolía melódica), lo oscuro termina aquí de manera oficial (que esto es un extended play, no un “69 Love Songs”), y pasamos a engrosar las experiencias tristonas o sencillamente el buenismo a borbotones (como sucede en “Gerry”) con, como mucho, leves acercamientos y tocamientos de segundo grado a esquemas más pop-rock ( “Paul Verlaine” incluso tiene ritmo(!)) o afrancesados (y con arreglos de videojuego de rol, en “Strange Town”).

Nada nuevo bajo el sol, pues, salvo por los dos cortes de atmósferas más cercanas al mundo de “El Retrato De Rose Madder”, de Stephen King (minotauro incluido). Un disco, en suma, que agradará a los fans clienteleros y a los incondicionales de lo tristón, ululante y lastimero (ríanse de Ron Sexsmith ), como se ve en “As The World Rises And Falls” –y su canto con desgana bien entendido (es decir, de estilo retro pero sin resultar crooner del todo)– o en “Nothing Here Is What It Seems”, otra canción triste marca de la casa –y de la carrera discográfica de un grupo enamorado de su propia tristeza–.

Jordi Guinart

Minotaur by The Clientele by musicismyhappiness

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