The Minimal Wave Tapes Volume Two The Minimal Wave Tapes Volume Two

Álbumes

Various Artists Various ArtistsThe Minimal Wave Tapes Volume Two

7.6 / 10

Segunda entrega de “The Minimal Wave Tapes”: rebobinemos. En los 80s, las polémicas entre los defensores de los sintetizadores y las guitarras eran encendidas, al rojo vivo; hoy, casi 30 años después, cuando cualquier momento musical del pasado es accesible con un click de ratón y una Fender Jaguar es tan reliquia –y tan material– como un sintetizador analógico, podemos decir que entre los jovenzuelos androides de “The Minimal Wave Tapes” y los flequillos garajeros de “Nuggets” hay muchas más afinidades de las que parecen: adolescentes con ganas de hacer ruido, con la tecnología más barata a su alrededor para hacerlo, generando canciones de pegada inmediata y con más éxito en la actualidad que en su época, en la que fueron, digamos, malditos o como mucho one hit wonders. Y algo más: una selección exhaustiva e impecable, en este caso a cargo de la brooklynita Veronica Vasicka, incansable husmeadora de discos y casettes de los 80s. Su sello Minimal Wave explota el único modelo de negocio rentable para las discográficas: ediciones lujosas y limitadas en vinilo, complementadas con información copiosa en su web y eventos periódicos con algunos de sus artistas.

Que el compilado aparezca en un sello mayoritariamente de hip hop como Stones Throw no debería sorprender a nadie: el synth-pop fue uno de los estilos en que se basó el hip hop. No en vano, los discos de Kraftwerk y Gary Numan desgastaron sus surcos en la primeras block parties del Bronx y el interés nunca decayó: productores como Madlib o J Dilla han demostrado interés por esta música, sampleando por ejemplo a Throbbing Gristle en algunos temas. Esta vez la selección sigue siendo tan global como en la anterior entrega: desde Alemania hasta Canadá, pasando por Inglaterra, Francia o los States y, cronológicamente, su alcance desborda la época dorada de los sintetizadores analógicos, del 78 al 84, pero sin perder nunca la onda de synth-pop ruidoso y minimalista, que es el leit motiv del recopilatorio. Por ejemplo, “Dirty”, de los ingleses Hard Corps, está influenciado por el new beat belga y “Presidente”, de los atenienses In Trance 95 –con recopilatorio propio en Minimal Wave–, se acerca a la EBM de Front 242, pero ambos son temas pop. Referencias actuales tan sólo hay una, la californiana Geneva Jacuzzi, amiga de Ariel Pink y John Maus y ochentista como ellos. En comparación, esta segunda entrega suena más pistera que la anterior, que era algo más punkie: ahí tenemos temazos como “Distortion”, de Philippe Laurent, con una línea de bajo memorable, burbujitas melódicas y un vocoder gaseoso que repite un lema genial: “Cherchez la distortion”. Si fuera un anuncio de colonia, ¿quién se resistiría a comprarla?

Repiten alineación dos personajes muy curiosos: Das Ding y Ohama, pioneros de la grabación doméstica décadas antes de que los medios actuales lo permitieran, poniendo en práctica las ideas de Brian Eno con un presupuesto de cuatro chavos. El holandés Das Ding se pasó a la new wave guitarrera por la dificultad de interpretar en directo sus temas: cada canción debía ser programada antes de tocarla. El caso del canadiense Ohama es también interesante: el tema “The Drum”, con trazas de The Residents, empieza con “My name is Ohama and I live in a potato farm in Western Canada” y sí, es su biografía, el estudio de grabación lo tenía en un sótano de la granja de sus padres en un pueblo de Alberta. No todo son artistas desconocidos. En el recopilatorio escuchamos también “Japan Japan” de un quinceañero Felix Kubin, extraída del recopilatorio “The Tetchy Teenage Tapes Of Felix Kubin” [Ski-pp, 2003], con una letra plagada de tópicos: Hiroshima, Tokio, samuráis, cámaras, kamikazes, motocicletas (aun no había llegado el sushi a Europa). Y a pesar de que a aquella etapa primeriza la llame Idiotenmusik, esos sintes disonantes los encontraremos a lo largo de toda su carrera musical, una suerte de techno-cabaret lunático que fue la banda sonora de la movida de Hamburgo de la década pasada, erigida alrededor del club Golden Pudel. Todo esto y más en este excelente recopilatorio, que refleja aquella época en la que los músicos se peleaban físicamente con las máquinas para crear nuevos sonidos.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar