Midnight Colour Midnight Colour

Álbumes

Ital Tek Ital TekMidnight Colour

7.8 / 10

Ital Tek  Midnight Colour PLANET MU

Los títulos de las composiciones suelen dan pistas muy valiosas para comprender de qué va un disco e intentar llegar hasta el fondo de sus intenciones –o, en caso de haberlo, de su mensaje–. Con el segundo álbum de Ital Tek incluso es recomendable leer antes de escuchar: las referencias a colores –ya desde el mismo título–, al tiempo –ídem– y al espacio son numerosas, tanto que se podría pensar seriamente en la posibilidad de que “Midnight Colour” sea una meditación estética sobre cambios de color en el discurrir del día, las estaciones o una vida entera: “Neon Arc”, “Black And White”, “Moment In Blue”, con sus alusiones impresionistas, se mezclan en el trackslit con otras piezas de indicación astronómica o celeste como “Talis”, “Moonbow”, “Heliopause” o, la pista quizá definitiva, “Infinite”. Para Ital Tek –o sea, Alan Myson, el más aplicado bedroom producer de Brighton en los últimos tiempos– la música debe tener cualidades etéreas, sinestésicas, debe ser grande sin transmitir soberbia, y tal como fluye el álbum uno siente que, aunque su ambición es desmesurada y difícil, ha conseguido algo tangible, un borrador de su idea. “Midnight Colour” entra por la piel tanto como por el oído –es decir, el sonido se puede metabolizar como si fuera color, o sea, luz–, y por momentos promete parar el tiempo durante un segundo imperceptible. Su valor, que es mucho, está en esos pequeños matices.

Y aunque la columna vertebral del ritmo recaiga en la combinación ya habitual de break incisivo y bajo a punto de saltar a morder, sería erróneo identificar a Ital Tek con la escena dubstep, ni siquiera con la desintegración del sonido dubstep mismo. Él es, en esencia, un heredero de la IDM de alcance melódico y humano, cercano en cierto modo a lo más serio –es decir, sin la ironía ni los chistes– del Luke Vibert que producía bajo el alias Wagon Christ. Cuando Wagon Christ funcionaba como proyecto no existía el dubstep, lógicamente, pero sí una manera de levantar paisajes y jardines sonoros de sencillez pálida a partir de elementos del trip hop, las líneas de sintetizador analógico de considerable grosor y una idea del sonido que “pintara” el ambiente, que también es la función de la música para películas a la vez que la orientada al chill out. El enfoque no es el mismo, pero sí equivalente para este “Midnight Colour” que relanza la carrera de Ital Tek, hasta ahora disimulada en un segundo plano de la escena IDM dado el recibimiento tibio que tuvo “Cyclical”, su primer atrevimiento en largo para Planet Mu. No había nada malo en “Cyclical”, en realidad: era una fusión de complejidad textural y ritmos de dubstep con una punta de aceleración superior a lo habitual, como unir en la misma habitación a DJ Distance y Autechre después de cuatro días sin comer. Pero sí era un álbum muy de nicho, para complacer a un sector de fans de la electrónica abrupta, y además en un momento en el que el dubstep estaba fuerte como género y no admitía contaminaciones. Pero han cambiado las tornas, el dubstep se ha desintegrado en decenas de mixturas, e Ital Tek ha dado un giro a su sonido también, llevándolo del torbellino inicial a ese plano sinestésico y contemplativo que al principio apuntábamos. Y es entonces cuando “Midnight Colour” crece.

Crece hasta colocarse en las proximidades de los otros dos grandes talentos de la IDM-meets-postdubstep de Planet Mu, FaltyDL –al que les une el gusto por la cadencia sexy, sin aceleraciones fuera de contexto, el uso de modulaciones analógicas en las notas que parten de una mezcla de calidez y nerviosismo– y también Boxcutter, aunque en el caso de Barry Lynn los breaks se expanden como un arco iris, o como la cola de un pavo real, mientras que Ital Tek los sujeta con correa para que no se desplacen más de lo justo: “Moonbow” podría ser el ejemplo perfecto, ya que el ritmo lucha por desplegarse y escapar de órbita, pero se le mantiene a raya para propiciar un momento de deliciosa tensión. Belleza y tensión son otras dos ideas-fuerza de este disco: sin contar el final, en el que Ital Tek incluye una brizna de soul ( “Restless Tundra”, con la participación vocal de Anneka), las otras doce pistas participan de una idea de inmersión en el sonido, te invitan a bucear en él con unas medidas de seguridad excepcionales. Ital Tek quiere que entres en él y –como si fuera una playa paradisiaca y traslúcida– puedas ver el fondo a poca distancia, sin dificultar el disfrute estético. Quizá alguien eche de menos la turbulencia de “Cyclical”, aquellas oleadas de tempestad electrónica, pero comparado con este “Midnight Colour”, aquel debut parece el de un chiquillo enfadado que deseara ponerse a gritar para llamar la atención. Éste, en cambio, es el de un artista maduro que prefiere conquistar con maneras de caballero y alguna que otra artimaña de pícaro. Lo tiene todo de frente para ingresar en el Olimpo electrónico inglés, allí donde hay tantos dioses que ya casi no caben. Su próximo paso, su siguiente disco, tiene una difícil y excitante misión: derribar esas puertas, entrar y quedarse. Alan, tú puedes.

Javier Blánquez

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