Middle Cyclone Middle Cyclone

Álbumes

Neko Case Neko CaseMiddle Cyclone

8.5 / 10

Neko Case  Middle Cyclone ANTI / PIAS

Uff, la verdad es que ya no queda ninguna duda. Y si quedaba alguna, los primeros minutos del nuevo disco de nuestra pelirroja favorita la despeja de un plumazo. Neko Case es una fiera, un animal imparable; una compositora, una cantante como hay pocas; una mujer que arrasa en cada disco, que va un paso por delante de sus competidoras (las hay más lánguidas y sensibles; las hay más duras, más rockeras; las hay más sucias también, pero ninguna como ella). También demuestra que el (alto) nivel de Fox Confessor Brings The Flood no sólo se mantiene en este “Middle Cyclone” sino que, atención, se supera. De todo cabe en la cabecita desordenada, caótica, genial de la canadiense: rock, country, pop suave, folk, blues abstracto, algo de soul e incluso débitos al sonido Motown. Todo cabe en este disco que, ya desde la portada, narra las aventuras oníricas (ha confesado Case que muchas de sus letras son directamente sueños) de una mujer honesta y cruel, sincera y apabullante. Una mujer, sola ante el universo y que llega a una conclusión tan desalentadora como realista (a la que ya se acercaba en “Fox Confessor…”): somos como bestias; como animales en una jungla que luego son perseguidos por el hombre. Y, añade, estamos solos. Muy solos. Desde el arranque de la estupenda “This Tornado Loves You”, con esa mujer que, como un tornado, atraviesa tres estados a la velocidad del sonido, dejando atrás el mundo conocido para encontrarse con su amante durante una noche fría, “Middle Cyclone” está lleno de personajes, de seres humanos que se comportan como animales mientras, desesperados, buscan el amor. Este es, pues, el primer disco romántico de Neko Case. Se me agotan los adjetivos ante canciones como “Vengeance Is Sleeping” (la terrible historia de esa pareja imposible que se esconde tras el folk apacible), la sobrecogedora, absolutamente genial “People Got a Lotta Nerve”, entre el honky town y el pop, dónde canta como nunca una historia ambigua sobre la caza indiscriminada de animales (y que pasa, también, por la crónica personal cuando canta ese estribillo genial de “I´m a man man man man man man eater”), el elegante swing de “Magpie To The Morning” o los oscurísimos ambientes a lo Badalamenti de “Prison Girls” (o el espíritu carcelario, macarra, de Johnny Cash dentro de un cuerpo femenino). Y luego están las versiones: inesperada la de Sparks, apropiándose de su “Never Turn Your Back On Mother Earth” sin atisbo ninguno de ironía; y “Don´t Forget Me” de Nilsson, aparentemente más coherente con su discurso y que convierte en un precioso blues blanco.

Rodeada de un montón de hombretones de gran valía (el omnipresente M. Ward, amiguetes varios de Calexico o Los Lobos, sus inseparables The Sadies, o de The New Pornographers, claro), Neko Case ha grabado un disco brutal, terrible, emocionante y descarnado. Un disco sobre animales que buscan amor. Y sobre como el amor, imprevisible y esquivo, casi tan vivo como uno de esos animales, consigue rehuirles.

Fernando Navarro

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