Metals Metals

Álbumes

Feist FeistMetals

8.1 / 10

CHERRYTREE / INTERSCOPE-UNIVERSAL

El éxito no está hecho para todos. Aunque Leslie Feist consiguió notoriedad pública hace cuatro años con “The Reminder”, la canadiense ya contaba a sus espaldas con dos álbumes más y, entre otras cosas, el respaldo de sus buenos amigos de Broken Social Scene. De la noche a la mañana, allá por 2008, y tras una artimaña publicitaria de Steve Jobs gracias a aquel “1234” –cuyo videoclip sólo conseguimos imitar con resultados irregulares en parrandas etílicas–, Feist dejó de ser un secreto para unos pocos para pasar a ser uno de los nombres más cacareados de la temporada, como si los logros de aquel “Let It Die” (2004) y la soberbia “Mushaboom” nunca hubieran existido antes. Nominaciones a los Grammys, actuaciones día sí y día también por todo el globo, y hasta un histórico cameo en “Barrio Sésamo”. ¿Acaso ella quería todo eso?

Tras la gira de “The Reminder”, Feist perdió el interés por la música y se tomó un año sabático porque no tenía absolutamente nada nuevo que contarnos. Pero, de pronto, resurgiendo de su ermitaño retiro, volvió a llamar a sus inseparables Chilly Gonzalez y Mocky y, todos juntos, se trasladaron a California en pleno invierno para registrar un largo con el que parecen querer decirnos que le trae sin cuidado cualquier recompensa mediática. Porque eso es precisamente “Metals”, un disco que carece de singles, pero a su vez está tan estudiado y medido que duele en muchos momentos en el alma. No es inmediato, ni pretende serlo. Pero una vez uno se deja guiar con los ojos vendados, sus canciones atrapan desde los adentros y piden a gritos reproducirse en bucle de principio a fin, la única metodología para disfrutarlo en todo su empaque.

Una sincopada percusión nos da la bienvenida en “The Bad In Each Other”, segundos antes de que una guitarra blues, un saxo y unas cuerdas (en el estribillo) nos obliguen a hacer balance de todas las meteduras de pata que hemos cometido hasta este preciso momento. La producción es más orgánica que nunca y cada instrumento, cada matiz, cada silencio incluso, tienen un porqué que, con las escuchas enfermizas, cobran respuesta. Feist ya no quiere dar la cara por nadie, sino compartir el escenario con músicos de jazz trotamundos que saben lo que se hacen.

Como una postal otoñal en la que la cámara reflecta un árbol despojado de su solera, “Metals” es una colección de instantes impagables, sobrecogedores (ese coro final de “Graveyard” o las magnificentes cuerdas que se alzan en primer plano en el desenlace de “Undiscovered First”, por poner sólo dos ejemplos), de una desnudez bellísima por momentos ( “Caught A Long Wind” y “Comfort Me”) que toma todo su sentido ante el brusco contrapunto de la estelar “A Commotion” (desde aquí lanzo un llamamiento para que sea el próximo single) o esa liturgia pagana presidida por una pandereta que responde a “Cicadas And Gulls”. En definitiva, Feist ha construido las bases sobre las que cimentaremos nuestro otoño y una banda sonora que, con las escuchas, degustaremos aún mejor si cabe.

Sergio del Amo

How Come You Never Go There by Feist

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar