Mercy Arms Mercy Arms

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6 / 10

Mercy Arms  Mercy ArmsAUTOEDITADO

Si el 2008 fue un año plagado de debuts excelentes, este que acabamos de comenzar se me antoja como un empacho de jovencitos que rebuscan entre el grueso de la independencia musical, buscando ser los nuevos MGMT, Vampire Weekend o Cut Copy. Mercy Arms son australianos (un país para el que 2008 ha sido una bendición... Y si no, busquen, busquen) Formados en Sydney en 2005, su historia es la típica de cualquier banda de barrio: chicos con gustos comunes se aburren y deciden montar un grupo. Tras varios paseos por sellos dispares y la edición del EP "Kept Low" (la canción que daba título a aquel disco debió haber sido un éxito y no lo fue), lanzan su primer álbum. Se llama como ellos mismos, y es el que debe lanzarlos a las portadas de las revistas, a que todo el mundo se llene la boca con alabanzas. O no. Este disco se asemeja un poco a hacer una colcha en la que, poco a poco, te vas quedando sin lana. Necesitas comprar más, pero nada de lo que encuentras es igual que lo que tejiste por última vez. Y hay trocitos que te han quedado monísimos, y otros que ves que no pegan ni con cola industrial. Los chicos de Mercy Arms han optado por meter en su disco canciones que suenan a Stone Roses, como las estupendas "Half Right, to Me Know" (con ese estribillo acogedor) y la enérgica "Kilby" o The Cure (las mejores, las mas emotivas, las mas inspiradas y espontáneas, las menos...) en la emotiva "Down Here, So Long". Hasta ahí bien: no serían los primeros en establecer un puente entre la gravidez de los 80 y la ensoñación ruidosa de los 90. El problema viene cuando, una vez pasado el sexto corte, nos enfrentamos con tres temas especialmente irritantes. Le dan al rock progresivo en "Speed", juguetean con la épica trasnochad(ísim)a a lo Muse, mezclada con brit pop de garrafa (ya saben, Kaiser Chiefs, The Kooks y compañía) en "Shine" y orquestaciones pretenciosas larger than life en "Firing Line". Sólo aguantan el tipo "Caroline" y On and on, pero es tal el sonrojo que produce la dichosa triada, que casi merece la pena saltarse esa mitad y volver al principio. Mercy Arms deberían optar por la dictadura, y dejar de intentar dar cabida a los intereses musicales de todos sus miembros. Es perfectamente lícito que te guste el post-rock, el rock progresivo, el dream pop y el pop hooligan, pero si no tienes la madurez suficiente para darle a todo una forma coherente, un argumento sólido, quédate con un género, y dedícate a pulirlo. En cuanto a ellos, tienen maneras. Antonio Bret

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