Melody’s Echo Chamber Melody’s Echo Chamber

Álbumes

Melody's Echo Chamber Melody's Echo ChamberMelody’s Echo Chamber

8 / 10

Con tres cuartas partes del año a nuestras espaldas, podemos decir ya que 2012 no ha sido el mejor de los años en cuanto a debutantes del ámbito indie-pop. Excluyendo proyectos fronterizos como Jessie Ware o Purity Ring, vienen a la mente pocos nombres al margen de DIIV. Pero cuando ya estábamos a punto de cerrar la persiana, se cuela dentro de la lista una invitada inesperada: Melody’s Echo Chamber. De ella se ha hablado en los últimos meses en esta página a raíz de las fugaces transmisiones que ha emitido desde la pasada primavera. Sabemos que es una parisina de formación clásica y estudiante de viola que responde al nombre de Melody Prochet y que el encuentro con Kevin Parker de Tame Impala después de un concierto de su anterior banda, My Bee’s Garden, se convirtió en epifanía. La chispa de la creatividad y la química surgió rápido y el australiano le invitó a su estudio en Perth para mezclar y producir las canciones del que iba a ser su álbum de debut homónimo.

Lo que más sorprende de los resultados de este disco es el espíritu libre con el que fue producido. Utilizaron técnicas pedestres y casi infantiles, con un punto de proceso de exploración. Por ejemplo, la elocuente “Some Time Alone, Alone”, fue escrita por la propia Prochet mientras Kevin Parker estaba de gira con Tame Impala. La parisina se encontró sola en el estudio con unas anotaciones escritas por Parker sobre el funcionamiento del equipo y aunque dio con unos resultados que consideró técnicamente erróneos, lo cierto es que accidentalmente se convirtió en una de las mejores canciones del lote, con unos arpegios mágicos y unas guitarras deudoras de Deerhunter. Pero todo en “Melody’s Echo Chamber” es maravilloso gracias a una exuberante riqueza de texturas, melodías, sonidos y capas.

“I Follow You” recupera la herencia de los 60 con unos resultados tan entrañables como los que obtuvieron hace un año Cults, pero aquí con unas melodías caleidoscópicas y ligeras pinceladas psicodélicas (con mucho de Tame Impala) entre elegantes cuerdas y unos prominentes riffs de guitarra distorsionados. La dulzura continúa en “You Won’t Be Missing That Part Of Me”, con unos sintes cósmicos que acompañan a la voz de Melody, que recita en plan rompecorazones: “Because I lied with all my heart / Because it’s time to change my life / Because you won’t be missing that part of me”. En “Crystallized” se convierte en Trish Keenan, y vaya si es la vocalista que mayor rédito le ha sacado en los últimos años a las repetidas escuchas de Broadcast. La pieza adquiere un toque electrónico, con unos beats de grano gordo que recuerdan en su cadencia a los de “Idioteque”. Con mucho acierto, Prochet recupera ese embrujo que es “Endless Shore”, cara B de la anteriormente mencionada y versión de Unknown Mortal Orchestra, como ella y su mano derecha también grandes orfebres modernos del pop psicodélico.

Otro de los aspectos que más gusta de este álbum es la facilidad que tiene Melody Prochet de cambiar de francés al inglés sin que se resientan las canciones. Cuenta ella que surgió todo de una manera muy espontánea, cuando se retiró a su casa de playa en Cavalière para dar los últimos toques al disco. Es importante señalar esto porque otra de las influencias claras en la música de Melody’s Echo Chamber es Stereolab y ya sabemos lo bien que se las apañaba Laetitia Sadier para cantar en su lengua madre cuando se lo proponía. El tono meloso del idioma le va que ni pintada a canciones dream-pop de manual como “Quand Vas Tu Rentrer?”. La chica también ha acertado en la secuenciación. El LP empieza con un tiro, tiene una sección central más reposada, acentuada en “Mount Hopeless” (que debe mucho a sus compatriotas AIR), y llega hasta el final propulsado por un maravilloso interludio – “Isthatwhatyousaid”– con espirales de sonidos electrónicos caóticos y distorsionados, cercana en espíritu a Boards Of Canada. Los dos últimos cortes muestran los dos lados de Prochet. Por un lado “Snowcapped Andes Crash” habla de canibalismo tras un accidente de avión en lo que probablemente sea una referencia al accidente aéreo de los Andes de 1972. Se permite así dar atisbos de su carácter más sombrío y una estructuración que suspende el tema hacia la mitad en un ejercicio de intriga hasta su explosión final. La pieza entra en contraste con el cierre, “Be Proud Of Your Kids”, que incorpora voces de niños para darle un toque naíf y, de paso, volver a traer al recuerdo a los hermanos escoceses. “Melody’s Echo Chamber” sorprende por su heterogeneidad y singularidad en un género en el que parece que ya está todo dicho.

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