Meine Zarten Pfoten Meine Zarten Pfoten

Álbumes

Ada AdaMeine Zarten Pfoten

7.4 / 10

Ada  Meine Zarten Pfoten

PAMPA RECORDS

Que no corren buenos tiempos para el minimal lo sabemos todos. Sirve de ejemplo la serie de CD-mixes Fabric. Cuando antes la discoteca se peleaba por conseguir sesiones enlatadas de Ricardo Villalobos, Ellen Allien y Michael Mayer, ahora las que realmente lo parten son las de Jackmaster y Pearson Sound. Berlín y Colonia han dejado de ser el foco neurálgico del techno europeo para ceder todo el protagonismo a Londres y su periferia. Así las cosas, los artistas teutones (o de filiación germánica) tenían dos opciones, renovarse o morir. Y como con la que está cayendo la segunda no es precisamente una solución que quiera la gente, muchos han sido los productores quienes han dado un golpe de timón a su sonido. Una de ellas es Ada, antaño diva del emo-techno. Si las canciones de sus maxis y su álbum de debut, “Blondie” (Areal, 2004), eran una apuesta segura si eras pinchadiscos y querías que la sala menease el culo con lágrimas en los ojos y las chicas se amontonasen cerca de tu cabina, este segundo disco, “Meine Zarten Pfoten” (que podría traducirse por “Mis Patas Tiernas”), apenas es apto para DJs.

“Meine Zarten Pfoten” no ha sido editado en Kompakt, ni en Areal, sino en el sello berlinés Pampa Records, precisamente, el encargado de publicar el último trabajo de Robag Wruhme, otro de esos antiguos acólitos del minimal que ha buscado nuevas vías de reformulación con gran éxito. Los primeros segundos de este disco pueden llevar a equívocos. Al empezar a escuchar “Faith” puedes llegar a pensar que ésta no es más que una introducción de tono sosegado y ambiental, con la dulce voz de Michaela Dippel susurrándote al oído. Pero no, una vez empieza a sonar esa guitarra acústica te das cuenta que estás ante una pieza eminentemente pop, que el techno ha desaparecido por arte de magia. Un cautivador comienzo que, por cierto, es una versión de Lucious Jackson, algo que no deja de resultar curioso teniendo en cuenta que su anterior cover fue de Yeah Yeah Yeahs ( “Maps”, concretamente). En las dos siguientes canciones, “On The Mend” y “Likely”, Ada juguetea con sorprendente acierto con géneros que le resultaban hasta entonces distantes como el jazz, el folk y toques de bossa nova. Y a muchos sorprenderá “The Jazz Singer (Re-imagined by Ada)”, la primera pieza con más elementos electrónicos, pero dispuestos de una manera que la acercan al avantgarde y a la experimentación pop de Dirty Projectors (sus juegos vocales recuerdan mucho a los de Amber Coffman y Angel Deradoorian). Mayúscula sorpresa.

Y unos 25 minutos después aparece el 4x4 al que nos tenía acostumbrados, pero Dippel sigue deparándonos sorpresas. En “At The Gate” no canta, pero aporta un sutil piano como contrapunto melódico. Un guiño –aunque no el mejor, todo hay que decirlo– a los tiempos en los que ser de Colonia significaba ser Dios. Donde sí luce más este disco en su escasa vertiente de baile es en “Happy Birthday”, con un tempo más calmado. Es la canción que mejor recuerda a la Michaela Dippel de mitades de la pasada década. No se olvida de dónde se labró su carrera, pero este “Meine Zarten Pfoten” funciona mejor cuando va enfocado a la sala de estar. Ahí hay que aplaudir a la autora por adentrarse en nuevos terrenos.

Álvaro García Montoliu

“The Jazz Singer”

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