M Megamix M Megamix

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I:Cube I:CubeM Megamix

7.1 / 10

De I:Cube se aprovecha hasta el morro, como el tocino, pero sobre todo hay que seguir sus evoluciones en el catálogo de Versatile Records y en proyectos unánimemente laureados como Château Flight (con su amigo Gilb’r). Dando toques en el rectángulo de juego desde mediados de los 90s, al parisino –uno de los precursores del french Groove, incluso remezcló a Daft Punk– nadie le tiene que decir cómo se juega a esto de la música de baile. Tiene las nalgas peladas y repeladas, y esa experiencia se trasluce en un estilo pulidísimo y sin acotaciones que abarca, en su esplendor electrónico, los últimos 20 años de música de baile. En las composiciones de I:Cube uno aprecia una liaison perfectamente tejida entre dancefloor y sofá. Lo suyo son construcciones groovísticas de encaje de bolillos en las que la música disco, el italo, el funk, la elegancia afrancesada y el techno se arremolinan con gracilidad en una espiral de house buenrollista absolutamente indicada para estos días de embriaguez, sudor y playa que se acercan.

En este sentido, queda claro que Nicholas Chaix es una fábrica bastante fiable de temas con cuerpo y alma para la pista, temas que no cambiarán la historia del universo clubber, claro que no, pero que son efectivos y denotan no sólo un gusto elevado, sino un profundo conocimiento de causa. De todos modos, uno no puede dejar de tener cierta sensación de dispersión ante el artefacto que nos ocupa. “M Megamix” es una fusión algo desconcertante de sesión, disco y directo, un punto intermedio que dejará un poco fuera de juego a los que esperen un tracklist completo y desarrollado de los deditos de los pies hasta las puntas capilares o un set milimetrado en el estudio. Lo que hay en este CD de forma secuenciada son 24 cortes… cortos. No es ningún juego de palabras gratuito; las canciones, que en su mayoría no van más allá de los dos minutos y medio (las hay hasta de pocos segundos), parecen pequeñas muestras de un panorama más grande que desgraciadamente no puede apreciarse en toda su voluptuosidad. Quizás es en el formato, una extraña forma de trasladar, sin cortes, pegotes y postproducción, la experiencia de una sesión en directo a base de pellizcos, donde renquea la propuesta, pero no en los ofrecimientos musicales.

Aunque demasiado sucintos y enlazados con cierto tufo a coitus interruptus, los tracks de “M Megamix” se revelan como apetecibles diamantes sin pulir que en cada segmento muestran una faceta distinta. Tenemos despiporres épicos de italo y synth-pop sin cortar – “Lucifer En Discoteque”–; funk aplastante con sintetizadores iracundos – “Too Old For This”–; techno-dub con un rastro de migas de IDM – “Transparent Sea Creatures”–; house trotón para clubes ibicencos sin horario de cierre –brutal “Transpiration”–; electrohouse cósmico con raíces ochenteras – “Zero Tastatur”– y maravillas forjadas en la Santísima Fragua de la Música Disco de grandísima calidad –cómo me gusta “In Alpha”–. Me falla la forma de plantearlo, el formato, pero insisto, nunca la música. Música para la piscina, el chiringuito o esa puesta de sol en Formentera con tus amigos techno-hippies que fuman petardos y chupan un polvo marronaceo de una bolsita.

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